El pasado sábado, la Asociación Juana Martos trajo a Cazorla el espectáculo 'Teatro sin Barreras', del actor y director teatral Eduardo Fajardo. Manuel Molina, flamante director del Festival Internacional de Teatro de Cazorla, fue el encargado de la presentación este montaje que pretende contribuir a sacar del olvido en este y otros ámbitos culturales a las personas con discapacidad.
Eduardo Fajardo contó con el apoyo de la Federación almeriense de Asociaciones de Minusválidos (FAAM) para presentar un espectáculo que se gestó hace siete años en Almería. Gracias a éste, veinte intérpretes con diversas discapacidades se unen en la escena. Se trata de personas con deficiencia visual, síndrome de down, en silla de ruedas, etc., y todos ellos han participado en distintos certámenes teatrales, sirva como ejemplo el V certamen Internacional de Teatro aficionado.
Son cuatro los entremeses que se pusieron en escena: 'Sangre Gorda', 'Mañana de Sol', 'Agua milagrosa', y 'Los que fueron', en el que actúa Eduardo Fajardo. Tres de los entremeses son de los hermanos Quintero y uno de Pedro Muñoz Seca. Los actores con alguna discapacidad alternaron papeles protagonistas y secundarios, dejando para el final el duelo interpretativo entre Eduardo Fajardo y Carlos Hernández, dos viejos conocidos de la gran pantalla.
Modo de expresión
La Consejería de Cultura avala este proyecto subvencionando el I Festival de Cultura y Discapacidad, con el que la Asociación Juana Martos intenta conseguir un espacio en el que este colectivo exprese todo tipo de inquietudes artísticas y culturales. El 10º aniversario de esta Asociación sirve como punto de arranque para todo tipo de acciones que persigan unir de forma definitiva cultura y discapacidad en un binomio inquebrantable. No es un tema baladí si echamos la vista atrás para comprobar que las personas con discapacidad pocas veces tuvieron el apoyo y la compresión necesarios en este ámbito, y ello simplemente porque pocas veces se les consideró aptos artística y culturalmente.
Con todo, este debe ser el punto de partida de un proyecto que tenga como objetivo final la realización de actividades artísticas o culturales realizadas íntegramente o en su mayoría por personas con discapacidad. En este tipo de eventos las personas sin discapacidad solo deben ser las estrictamente necesarias. De no ser así nunca veremos realmente el verdadero potencial de personas que solo necesitan un pequeño empujón para mostrarnos toda su capacidad artística.