Martes, 27 de febrero de 2007
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El Tribunal de La Haya exonera a la nación serbia del genocidio de Srebrenica
El fallo niega que Belgrado instigara la matanza de 8.000 personas, pero denuncia que nunca intentó evitarla
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El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, la más alta instancia jurídica de Naciones Unidas, puso fin ayer al proceso por el genocidio de Srebrenica con una sentencia que exonera a Serbia de la matanza y rechaza cualquier responsabilidad legal y complicidad directa de sus dirigentes. Trece años después de que el Gobierno de Sarajevo solicitara que se determinara si Serbia, como Estado, estaba detrás de los asesinatos de 8.000 musulmanes, violaciones y limpieza étnica que asoló a su territorio durante la guerra civil yugoslava, la corte exime a las autoridades de Belgrado de cualquier implicación directa en los crímenes, aunque los jueces sí consideran que violaron su obligación de evitar la matanza hecha por las tropas del Ejército serbo-bosnio.

La sentencia del mayor caso estudiado por La Haya en sus sesenta años de historia, el primero en el que juzga a una nación, cierra, por tanto, el camino para que Sarajevo exija compensaciones de guerra estimadas en varios cientos de millones de euros y evita, según los expertos, que los serbios se conviertan en los parias del mundo occidental.

La ideología de Milosevic

El Gobierno musulmán de Sarajevo buscaba que el tribunal no culpara a individuos sino a toda la nación serbia, que, en su opinión, impulsada por la ideología nacionalista propiciada por su líder, Slobodan Milosevic, engendró el odio racial que desencadenó las matanzas. Belgrado siempre ha rechazado las acusaciones con un argumento que, a la postre, ha sido aceptado por los magistrados. Siempre ha reconocido su apoyo a los serbios de Bosnia en la contienda civil, pero jamás aceptó haber instigado o propiciado un genocidio.

El fallo del Tribunal Internacional de Justicia con sede en la ciudad holandesa hace suya esta argumentación y afirma que ningún órgano oficial del Estado serbio puede ser inculpado por haber tenido la intención deliberada de destruir, totalmente o en parte, a la población musulmana de Bosnia-Herzegovina. La sentencia, no obstante, no cierra una vieja herida al estimar que fue el Ejército serbo-bosnio quien había cometido el genocidio en Srebrenica. Peor aún, la presidenta de la Corte, Rosalyn Higgins, denunció ayer que las autoridades de Belgrado no habían hecho nada para prevenir la masacre ni para castigar a los responsables. «Tenían una posición de influencia sobre los serbios de Bosnia y habrían podido desplegar todos sus esfuerzos para prevenir los sucesos trágicos que se produjeron», dijo. «La decisión de matar a los varones musulmanes de Srebrenica fue tomada por algunos militares, pero sin el control efectivo de la entonces República Federal Yugoslava».

Sin agravantes

Para justificar su sentencia, la Corte manifiesta que un acto sólo puede ser considerado como genocidio cuando existe la «intención de destruir, total o parcialmente, al grupo protegido como tal». Según La Haya, los crímenes perpetrados de forma masiva en Bosnia-Herzegovina no contienen este agravante.

La corte de Naciones Unidas devuelve la calma a Belgrado, donde el actual presidente serbio, Boris Tadic, calificó el veredicto como «muy importante» para su país y «doloroso» para Srebrenica. La presidencia alemana de la Unión Europea, por su parte, expresó su esperanza de que el fallo ayude a «cerrar un doloroso capítulo en la región» y pide a Belgrado a distanciarse de la dictadura de Slobodan Milosevic.

Pero la herida no se ha cerrado. La Asociación de víctimas del genocidio mostraron su desacuerdo con la decisión del Tribunal y aseguraron que «la comunidad internacional rechaza mirar en los ojos de la verdad y se coloca al lado del agresor».

Igualmente, el presidente de Croacia, Stjepan Mesic, señaló que «si los hombres mayores de 16 ó 17 años fueron separados y disparados durante unos días, eso no puede ser otra cosa que genocidio», concluyó.

 
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