Uno de cada cinco docentes sufre el síndrome del 'profesor quemado' y el 39 por ciento de ellos muestra indicadores clínicos de estrés grave, según un estudio encargado por el sindicato de enseñanza ANPE-Madrid. El estudio, denominado 'Cisneros IX', fue presentado ayer en una rueda de prensa junto al informe anual del Defensor del Profesor perteneciente al sindicato, que desde su creación, el 30 de noviembre de 2005, ha atendido 1.400 llamadas de profesores de toda España.
El informe Cisneros IX concluye que casi la mitad de los docentes están expuestos a algún riesgo psicosocial, basándose en entrevistas con 2.200 profesores de 237 centros de Madrid.
Extrapolación
Los datos reflejan la incidencia psicosocial de los datos recogidos en un informe anterior, el 'Cisneros VIII', en el que el 54 por ciento de los docentes confesó haber sido víctima de violencia física o verbal en sus centros, lo que supondría un colectivo de 230.000 profesores en toda España si se extrapolasen los datos, indicó el director del estudio, Iñaki Piñuel.
Piñuel explicó que los casos de agresión física representaron sólo una pequeña parte de los casos registrados, un 11 por ciento, y que la mayoría de las incidencias registradas fueron verbales y psicológicas. Esos casos, advirtió Piñuel, «son los que más desgastan a los profesores» y les hacen sufrir riesgos psicosociales como el estrés, el 'mobbing' o el 'profesor quemado', que origina ansiedad, depresión y, en su estado más avanzado, puede ocasionar el abandono de la profesión.