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Chipre, la isla de Afrodita

Costa chipriota y sus aguas cristalinas.
Costa chipriota y sus aguas cristalinas.
  • Un país en el corazón del Mediterráneo, cruce de caminos entre tres continentes y resultado de la mezcla de pueblos y culturas

La isla de Chipre, en el corazón del Mediterráneo, mira de frente a las costas de Turquía, Siria y Líbano, siendo un lugar estratégicamente situado. Un nexo de unión entre los continentes de Europa, Asia y África. Su ubicación ha sido clave para que, a lo largo del tiempo, pasaran por allí multitud de civilizaciones. Esta mezcla de culturas se refleja en sus calles, sus edificios, su gastronomía y también en sus gentes.

Chipre ha sido ocupada por diversos pueblos a lo largo de la historia, entre ellos micénicos, fenicios y griegos. Posteriormente Asirios, Egipcios y Persas llegaron para quedarse hasta que Alejandro Magno se hizo con la isla. Tras su muerte llegaría el Imperio Romano, que dominaría el territorio hasta su caída dando paso a bizantinos y árabes. Conquistada por los cruzados, Ricardo Corazón de León se proclamó Rey de Chipre.

La invasión otomana también marcó un antes y un después en la historia de la isla que, más adelante pasaría a ser de administración británica. En 1960 se declaró la independencia de Chipre y en 2004 pasó a formar parte de la Unión Europea.

Chipre es una isla heterogénea, la tercera más grande del Mediterráneo, que combina playas paradisiacas de agua cristalina con montañas interiores donde practicar deportes de invierno como el esquí o el snowboard. La mayoría de sus paisajes son áridos y se cultiva el olivo y la vid. Con el paso del tiempo se ha consolidado como un lugar perfecto para disfrutar de las vacaciones.

La isla de Afrodita, como es conocida, se caracteriza por sus cálidas temperaturas, siendo su verano uno de los más calurosos de Europa. Según la mitología griega allí nació la diosa de la belleza, el amor y el deseo. Concretamente en Petra Tou Romiou, al suroeste de la isla.

Uno de los lugares más bellos del país es precisamente el conocido como baños de Afrodita, una pequeña piscina natural de aguas cristalinas. Dice la leyenda que todo el que se moje con aquel agua se mantendrá joven para siempre.

Nicosia, la capital, es una ciudad dividida en dos, después de que los turcos se quedaran con el norte de la isla tras la invasión de 1974. Recorre la ciudad antigua y disfruta de callejuelas y tabernas.

Limassol es una de las ciudades chipriotas más destacadas, allí se encuentran las ruinas más importantes del país y el castillo medieval. Su actividad nocturna atrae a turistas y curiosos con ganas de fiesta. Destacan, también, las urbes de Lefkosia, Lemesos y Larnaka, además de las ruinas y el teatro griego de Kourion.

Tradición artesana y gastronómica

Para descubrir el Chipre más tradicional es necesario visitar alguno de sus pueblecitos, allí se conserva la auténtica arquitectura popular. Generalmente, los muros de las casas son gruesos y se construyen en piedra para hacer frente al calor. En estos rincones rurales se elaboran productos artesanos, herencia cultural micénica, fenicia, persa y otomana, entre otros, que dejaron sus huellas a lo largo de la historia.

No hay que olvidar su deliciosa gastronomía, que cuenta con decenas de platos tradicionales que se pueden degustar en cualquiera de sus tabernas típicas. Recetas mediterráneas con ingredientes similares a los que se utilizan en España. Comida saludable donde predominan las ensaladas, el queso feta, el yogurt y los encurtidos. El café, mezcla turca y griega siempre culmina las comidas chipriotas. Además, los posos del café ayudan a conocer el futuro, su lectura e interpretación es una tradición muy asentada en Chipre.

Destaca la delicadeza con la que elaboran licores y hogazas de pan, trabajados siempre a la antigua usanza. También cuentan con gran variedad de dulces.