Syd Barrett, fundador del grupo de rock psicodélico británico Pink Floyd, falleció a los 60 años en su casa de Cambridge, anunció ayer una portavoz del grupo. «Murió plácidamente hace dos días. Tendrá funerales privados», fueron las escasas declaraciones de la portavoz.
Nacido en Cambridge (Inglaterra) en 1946, Syd Barrett fundó Pink Floyd en 1965 pero lo abandonó en 1968 por problemas relacionados con el abuso de drogas.
El comienzo de los problemas mentales de Barrett -según algunos, brotes de esquizofrenia y, según otras versiones, síntomas de autismo-, coincidieron con el despegue de la banda hasta el estrellato musical.
Sus escarceos con los ácidos contribuyeron a empeorar su estado mental, lo que le provocaba conductas extravagantes durante los conciertos del grupo. En medio de los conciertos de Floyd, el músico se llegó a quedar estancado en un mismo acorde durante todas las canciones.
Esta conducta psicótica e inexplicable divertía a los seguidores de la formación, a la vez que preocupaba, cada vez más, a los otros miembros de la banda, que optaron por introducir a David Gilmour, un compañero de colegio de Barrett, como segundo guitarrista.
Pese a que su legado musical es de escasa cantidad, el cantante y letrista ocupa de forma indiscutible un lugar destacado entre los grandes en el olimpo de la música. Artistas de la talla de Paul McCartney o Pete Townsend se confesaron grandes admiradores de su trabajo, y David Bowie, Jimmy Page o Brian Eno, mostraron también un vivo interés por colaborar con él.