EL torrente de voz de José Menese es un viaje precipitado a la hondura más pura del flamenco. Esta fuerza impresionó al poeta Rafael Alberti, que le dedicó un poema donde plasmó en palabras la personalidad artística de Menese. Pero el poeta de Cádiz no fue el único intelectual atrapado por el duende de este cantaor nacido en 1942 en el pueblo sevillano de Cazalla.
Su arte cautivó a escritores y artistas de la talla de Luis Rosales, José Manuel Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Chumy Chumez o Manuel Viola, entre otros. Al escucharlo, el silencio se hacía en las tabernas madrileñas y la fama de Menese fue creciendo de boca en boca, propiciada por sus admiradores intelectuales.
De cantar entre amigos en su pueblo natal, en la zapatería de su padre y en fiestas, José Menese Scott pasó a Madrid convencido por su paisano, el pintor y letrista Francisco Moreno Galván, quien lo introdujo en los círculos artísticos y literarios.
Ayer, admiradores del maestro llegaron desde todos los puntos de Andalucía para escuchar la actuación de este cantaor que en su apellido mezcla la tradición andaluza de Menese con los aires ingleses de Scott. «Es el maestro, a él no hay que entenderlo, hay que sentirlo», comentaba un amante del flamenco. «Una vez lo oí decir -añadió- que en el flamenco de hoy hay tanta mezcla y tanta fusión que ya no se sabe ni lo que hacer ni por dónde ir. Es un purista».
Nada más pisar el escenario, la afición verdadera y profunda de este cantaor, que antes de empezar a cantar ya siente el cante, se adueñó de hasta el último rincón del teatro José Tamayo de la Chana.
Su actitud ante el público, su saber estar encima de las tablas, su voz solemne, llena de savia, una voz que posee tronco y raíces jondas, no dejó indiferente al público que asistió a este concierto del ciclo 'Flamenco viene del Sur'.
Premios
José Menese grabó su primer disco, de profundo contenido social, con letras de Moreno Galván. Por este trabajo recibe el Premio Nacional del disco de la Cátedra de Flamencología y estudios Folclóricos Andaluces de Jerez de la Frontera.
En el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, en 1965, obtiene el Premio de Honor Tomás El Litri y, a partir de este acontecimiento, se proyecta como una de las figuras más sobresalientes de los festivales andaluces. A los 25 años, su nombre aparece en la enciclopedia Larousse.
De entre los galardones que le han sido concedidos también figuran el Premio de Seguiriyas de Marbella en 1966; Premio Mairena del Alcor en 1967; Popular del Diario del Pueblo en 1968; Saeta de Oro de Sevilla en 1969; Taranto de Oro de Almería en 1971; Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología en 1974; Cabal de Plata por votación Popular de RNE en 1987.
Diego Clavel
Antes de la aparición de José Menese actuó otro nombre magnífico del flamenco de nuestros días, el cantaor Diego Andrade Martagón, Diego Clavel.
Anoche hizo una fantástica demostración de su poderío comunicativo realmente excepcional, que arranca de un profundo conocimiento de los estilos de cantes más antiguos y puros. Desde las seguirillas a las soleares, pasando por los mejores ejemplos de malagueñas y granaínas.
Diego Clavel demostró un dominio formal y una sabiduría expresiva magistral y su extraordinaria capacidad de conservación de la vieja estirpe musical del flamenco. Además, se preocupó de renovar el sentido de las letras, ofreciendo un repertorio temático de emocionada vinculación con la propia realidad social contemporánea y con constantes alusiones a la ciudad de Granada, que provocaron arranques de emoción y aplausos.