Controles de alcoholemia en los principales accesos de la ciudad, agentes de paisano y uniformados que eviten cualquier intento de tráfico de drogas cerca de La Alameda, patrullas que recorran la ciudad para controlar que no se venda alcohol a menores ni salga una sola gota de licor de las tiendas después de la noche, presencia notable de coches patrullas y agentes uniformados que disuadan de cualquier intento de saltarse la ley o intentar actos vandálicos amparado por la masa y puntos de regulación del tráfico que impidan el colapso en las inmediaciones de la Avenida de Granada, Avenida de Madrid y Paseo de la Estación. En el despliegue participarán todos: Policía Nacional, Policía Autonómica, Policía Local y Guardia Civil.
El alcalde, Miguel Sánchez de Alcázar, el subdelegado del Gobierno, Fernando Calahorro, y el delegado del Gobierno andaluz, Francisco Reyes, se reúnen hoy para decidir cómo impiden desmadres en la cita que circula por internet convocando a miles de jóvenes a celebrar un macrobotellón en La Alameda (al igual que ocurre en una veintena de ciudades de toda España). Cada administración desde el ámbito de las competencias y desde una premisa: sólo pueden paliar las posibles complicaciones que acierten a prever. Porque con la ley en la mano no se puede prohibir la concentración juvenil.
Toneladas de basura
Eso en lo que se refiere estrictamente a la seguridad ciudadana. Porque el dispositivo (que costará a los contribuyentes muchos miles de euros) abarca otros aspectos. Como el de la limpieza. El Ayuntamiento es el responsable. De ahí que prepare un amplio dispositivo dedicado a eliminar toda la basura que generen los jóvenes que asistan el viernes al macrobotellón. Operarios de la empresa concesionaria del servicio de limpieza, FCC, esperarán a que acabe la 'fiesta' para comenzar a limpiar. Cuando la ciudad se despierte -al menos esa es la intención- todo estará recogido. Y se esperan montañas de basura en unos jardines que, tal y como recalcan los miembros del equipo de Gobierno y los propios vecinos, es demasiado pequeño como para acoger a miles de jóvenes.
Enrique Carrillo, gerente de la empresa FCC, asegura que el Ayuntamiento aún no le ha comunicado nada al respecto, pero que sus hombres están preparados. No se atreve a calcular cuántos operarios y máquinas serán necesarios para limpiar La Alameda. «Todo depende del número de jóvenes que asistan, ya que cuando se convocó el último, al que acudieron unas mil personas, fue una tarea fácil».
No lo fue tanto en la pasada Fiesta de la Primavera, cuando unas 5.000 personas acudieron a La Alameda a celebrar la llegada del buen tiempo y dejaron tras su paso 8.000 kilos de basura, casi ocho veces mas de lo que se genera en un botellón celebrado cualquier fin de semana. En esta ocasión, el Ayuntamiento no quiere que le pille por sorpresa un fenómeno de estas magnitudes y asegura que se destinarán todos los recursos humanos y materiales que hagan falta. Ya se hace de forma habitual las mañanas de los viernes, sábados y domingos, cuando cuatro operarios limpian los 1.200 kilos de basura de media que dejan los jóvenes en la Plaza Jaén por la Paz (antes también en el Felipe Arche).