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Lunes, 13 de febrero de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Redefinir la OTAN
La reunión que los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica celebraron días atrás en Sicilia tenía como principales objetivos abordar el complejo tema de la financiación de la organización y su futuro replanteamiento en Afganistán. Pero una de las imágenes que mejor ilustra lo que fue el encuentro y lo que va a ser la 'nueva OTAN' es la de su secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, a bordo de un moderno crucero de la marina rusa; el gesto, sin precedentes, era más que una operación de relaciones públicas porque Sergeui Ivanov, ministro de Defensa y brazo derecho del presidente Putin, se unió a la reunión para detallar la contribución que las fuerzas navales rusas se han comprometido a hacer en el Mediterráneo en el marco de la lucha antiterrorista. Y es que después de años de abandono, los ministros de Defensa han activado el viejo proyecto atlántico llamado 'Diálogo mediterráneo' que ha posibilitado otra imagen inédita: junto a los responsables de la Alianza estaban sus colegas de seis países árabes e incluso Israel. Es incuestionable que algo que va más allá de la redefinición del papel de la organización creada en 1949 para luchar contra la amenaza soviética se mueve y que del éxito de esa redefinición de la Alianza depende, sencillamente, su existencia.

A corto plazo, a la OTAN le es indispensable terminar con éxito la operación emprendida en Afganistán, donde se trata de tomar definitivamente el control de la seguridad y proteger la reconstrucción aceptando una rebaja sustancial de la presencia norteamericana y una proporcional elevación de la de los otros socios. La sesión de Taormina ha contribuido además a atenuar la 'crisis de las caricaturas' de Mahoma con la reiteración de un mensaje de tolerancia y respeto dirigido abiertamente a Oriente Próximo y a la comunidad musulmana en general. Ese es el buen camino y, entre matices y acentos diversos y legítimos, el mejor entre los disponibles para superar del todo las fuertes desavenencias que con la intervención en Irak pusieron a la Alianza en la tesitura más grave de su historia.



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