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'Morente, el barbero de Piccaso'
País y año: España (2010).
Director: Emilio Ruiz Barrachina.
Duración: 90 minutos.
Nadie lo esperaba, ni el propio Enrique Morente. «Hablamos el día que lo ingresaron y quedó conmigo para comenzar el montaje de la película», recuerda Emilio Ruiz Barrachina. El director de ‘Morente, el barbero de Picasso’ niega que la cinta sea una necrológica del cantaor. «De hecho, lo que tiene de testamento artístico es involuntario. No se ha cambiado ni un plano de la idea que tenía Enrique».
-Picasso, Morente, su arte… ¿Es una película al alcance del gran público?
-Está pensada para el gran público. Es un musical: en un 80% es música, Morente, su vida diaria, su familia, su barrio. Que no esperen un documental con narrador y eso.
-¿Y qué dicen los puristas?
-Los entendidos que la han visto dicen le ha gustado porque se refleja el flamenco. Es muy gráfica porque si el flamenco no es directo pierde mucho. La idea es que te sientas como en un concierto.
-Sin polémicas.
-Para nada. En Morente siempre existió ese enfrentamiento con los puristas por el reconocimiento del gran público, pero es que Enrique, como Picasso, dominaban las técnicas a tal punto que pudieron reinventarlas. Todo el mundo sabía que Morente era uno de los grandes en el cante puro.
-Así que no te persiguen los exaltados como con ‘El discípulo’ (filme sobre la vida de Jesús).
-No tiene nada que ver. Esta es una película de tinte amable, no entra en ideologías. Esto no tiene color político, es el arte de Morente. ‘El discípulo’ era una propuesta arriesgada, entraba en temas de conciencia y podía molestar como efectivamente lo hizo. Aquí no, el protagonistas es Enrique, está presente y yo no puedo hacer nada impuesto.
-En ‘El discípulo’ presentas a Cristo como un hombre. ¿Se diviniza en ‘El barbero de Picasso’ a Morente, por su desaparición?
-Hay cosas a las que se les va dar una interpretación distinta a la que tenía, pero la se mantiene la misma idea con la que la habíamos diseñado. No hay nada grabado tras su muerte, no se ha cambiado el montaje. Lo único diferente es un cartel al final en el que se expone que Enrique murió a los pocos días.
Con la familia
-¿Intuíais algo de lo que iba a pasar?
-Absolutamente nada. Estuve con él el día que lo ingresaron y quedamos para el día 13, el día que murió, para comenzar el montaje. Hablamos de trabajo. Era una operación normal, con anestesia general, sí, pero…. Si hubiera tenido conciencia de que se enfrentaba a una cirugía a vida o muerte no quedaría unos días después para trabajar, ¿no?
-Es su testamento.
-No había una intención, pero se ha convertido en ello. Hay partes que pasan a ser necrológicas y que adquieren una valía extraordinaria porque por primera y última vez canta con toda la familia junta. Son sus últimas palabras, claro, pero es involuntario. Además, la película es buena independientemente del fallecimiento. Es divertida y conserva el humor maravilloso que tenía Morente.
-Es un canto a su vida
-Ensalza la amistad, la familia, tan importante para él y se junta la historia maravillosa de Piccaso y su barbero.