Una vuelta a la juventud en la SAFA

Una vuelta a la juventud en la SAFA

Una treintena de alumnos de Oficialía Industrial se reencontraron en la ciudad 51 años después de que acabasen sus estudios en la SAFA, visitaron la Casa-Museo 'Andrés Segovia' y compartieron un almuerzo el sábado

J. SOTOLINARES

Los alumnos de Oficialía Industrial de la Promoción 1964/1967 de la SAFA de Linares recordaron el pasado fin de semana sus años en este centro educativo con un encuentro organizado en Linares. En concreto, de los 42 estudiantes que hubo en esta promoción, una treintena de ellos pudieron asistir a una visita guiada por la Casa-Museo 'Andrés Segovia' y, posteriormente, todos compartieron mesa y mantel en los Salones Benidorm, el sábado.

Tan bueno era el recuerdo del pasado año, cuando se cumplieron 50 años de su salida, que decidieron entonces repetirlo todos los años para fortalecer aún más si cabe los lazos de amistad que establecieron cuando eran jóvenes aprendices en la SAFA y también en Santana Motor, donde pasaban los veranos.

Vinculación con Santana

Y es que por aquel entonces, el centro educativo y la automovilística tenían un convenio por el que los estudiantes practicaban lo visto en clase durante el verano en la fábrica con un contrato de aprendizaje. De hecho, la gran mayoría de ellos terminaron sus estudios y pasaron a ser trabajadores de Santana Motor. «Estábamos todo el año formándonos. En segundo curso, nos ascendían a aprendiz de segunda; y el tercero, a aprendiz de tercera. Una vez que terminabas en Safa, automáticamente Santana te reconocía el título oficial. Santana en sus inicios puede decirse que todos sus trabajadores eran de la Safa», apuntó Gregorio García, organizador este año del reencuentro y vecino desde hace 22 años de Salamanca.

Él sí se marchó de Linares y reconoce con pesar que percibió un cambio en la ciudad que lo vio nacer. «El año pasado cuando celebramos el 50 aniversario, yo sí noté que en Linares había un bajón terrible. Es verdad que luego en los bares sí había mucho ambiente, pero lo que se dice de las calles estaban vacías y eso nos entristrece a todos», dijo Gregorio.

La mayoría de ellos terminó trabajando en Santana Motor con la que tenían un convenio

Antonio García-Plata era el delegado de la clase y ahora vive en Úbeda. Se mostró contento con este tipo de reencuentros porque les permite recordar cómo fue su etapa estudiantil. «Más que melancolía, siento satisfacción y la verdad es que es placentero juntarte con tus compañeros, contar experiencias de años anteriores, te interesas por el estado general de los compañeros a nivel familiar y a nivel personal y siempre hay un recuerdo para los que no están ya con nosotros», declaró García-Plata.

Todos siguieron atentamente las explicaciones de uno de los voluntarios del museo que les guió por este espacio donde se muestra la vida y obra del guitarrista. Esto lo destacó otro de los antiguos alumnos de la SAFA, Santiago Tirado, que cuando terminó sus estudios en Linares, prosiguió formándose en Bellas Artes, su verdadera vocación. «Me parece interesantísimo y con las explicaciones que nos está dando Marcos nos lo ilustra muy bien y me encanta. Me ha impresionado mucho la cripta y es un orgullo tener esto en Linares», dijo Tirado.

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