Recuerdos navideños imborrables

Posando junto al belén que se ha instalado en el CPA de personas mayores de Linares./IDEAL
Posando junto al belén que se ha instalado en el CPA de personas mayores de Linares. / IDEAL

Tres vecinos, linarenses de adopción, echan la vista atrás sobre esta fiesta María José Jiménez, Fulgencio Garrido y María Nieves López comparten su visión de cómo ha cambiado la fiesta

JÉSSICA SOTOLINARES

Es indudable pensar que la Navidad, como otras celebraciones, ha ido cambiando a lo largo de los años y adaptándose a las nuevas demandas de la sociedad. Aquellos que peinan canas seguro que se sienten reflejados en cómo recuerdan estas fechas Fulgencio Garrido, María José Jiménez y María Nieves López. Ellos son usuarios del Centro de Participación Activa de Personas Mayores de la calle Viriato. Fulgencio, incluso, ha creado el blog 'cosasdemayores2015.blogspot.com' en el que cuenta todo lo que se hace en este lugar.

Así, además de disfrutar y de participar activamente en los talleres que allí se organizan y en la programación navideña, los tres reflexionan sobre cómo era la Navidad cuando eran niños y jóvenes.

Fulgencio lleva más de media vida en Linares, aunque es natural de Valdepeñas de Jaén. Aquí ha trabajado como Policía Nacional y echando la vista atrás, confiesa cómo vivía él esta fiesta. «Era una celebración mucho más íntima que se vivía en las casas con la familia y amigos y solo en los días más señalados. No se celebraba tan a lo grande como ahora», apunta Fulgencio.

Coincide con él su mujer, María José, nacida en Torrequebradilla. Ella destaca que otra de las diferencias más apreciables estaba en los menús que se servían esos días. «La comida tampoco era como ahora, pero se hacía algo especial. A lo mejor una madre había estado criando un tiempo un gallo para hacerlo ese día y se acompañaba con unas natillas y dulces que se hacían en el horno. No es como ahora que los dulces los tenemos todo el año, sino que se reservaban para esas fiestas. En Torrequebradilla son muy típicos los bizcochos», dice María José.

En Valdepeñas de Jaén siguen siendo habituales los roscos de merengue por estas fechas y ambos confiesan que todos los vecinos degustaban en las fiestas los productos que obtenían de la tierra y también del ganado que criaban. «En mi casa comíamos conejo porque teníamos una casa muy grande y allí se criaban», señala Fulgencio.

Diferencias en Linares

María Nieves es natural de Bailén pero a los 20 años llegó a Linares. El menú que degustaba ella y su familia cada Nochebuena era ensaladilla rusa y besugo. El postre consistía en una macedonia de frutas hecha con piña y melocotón. «Las celebraciones eran distintas. Nos juntábamos la familia en Nochebuena, pero no recuerdo que fuese tan importante la Nochevieja cuando yo era chica. Antes hacíamos un belén en la casa e íbamos a por musgo con mi padre y eso era un acontecimiento», declara María Nieves.

En el caso de Fulgencio y María José llegaron a Linares en el año 1975 y la Navidad cambió para ellos. Fulgencio estaba de servicio casi todos los días de fiesta y María José cenaba sola con sus hijas. «A ellas les hacía dulces especiales caseros y tartas para que ellas no notaran mucho la ausencia del padre. Muchas veces íbamos las familias de los policías a la Comisaría y en Nochevieja nos tomábamos todos los uvas juntos», apunta María José.

María Nieves llegó a Linares cuatro años antes. «En Linares se ponían más luces en Navidad que en Bailén y también había mercadillos navideños. Recuerdo que había muchos grupos que cantaban villancicos por las calles en Bailén pero aquí en Linares no. En el colegio también nos los enseñaban e íbamos a la misa del Gallo», comenta María Nieves.

Los tres coinciden en que la Navidad era menos vistosa en Linares antes que ahora porque las calles no estaban tan alumbradas y las celebraciones se limitaban a solo los días festivos de la Navidad. «Se celebraban los días precisos y los niños esperaban con más alegría a los Reyes Magos», señala María José. Sí que recuerda el matrimonio con cariño cómo los jóvenes cantaban por las calles villancicos y animaban a los vecinos y se exponían más belenes que ahora tanto en lugares públicos como en domicilios particulares.

Si pudiesen elegir, los tres se quedarían con algunas cosas de las navidades de hace años, como poder vivirlas con sus hijos cuando eran pequeños, pero también consideran que la evolución ha sido buena siendo más atractiva en Linares y ayudando a los comercios.

Por último, los Reyes antes se festejaban más y ahora se antepone Papá Noel, según ellos. Los regalos antaño se limitaban a pelotas para los niños; y muñecas y carritos para las niñas. Había quien también fabricaba los juguetes para sus hijos y los sorprendía en la mañana del 6 de enero. «Recuerdo un año que mi padre nos escribió un cuento, nos lo ilustró y nos lo regaló a mi hermana y a mí. Se llamaba 'Las tres estrellas de Rosita', me acuerdo perfectamente», añade María Nieves.

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