Obras en la Comisaría para acabar con las barreras arquitectónicas

Las obras comenzaron hace unos días en la Comisaría de la Policía Nacional./ENRIQUE
Las obras comenzaron hace unos días en la Comisaría de la Policía Nacional. / ENRIQUE

Desde hace unos días, se están realizando actuaciones en la entrada principal del edificio público para facilitar su acceso y salida

J. SOTOLINARES

Era una de las reivindicaciones que más tiempo llevaba sobre la mesa y por fin va a dejar de serlo. Hace unos días comenzaron las obras para la construcción de una rampa en la entrada principal de la Comisaría de la Policía Nacional de Linares. De esta manera, el edificio donde se presta un servicio público dejará de dar la bienvenida a la ciudadanía únicamente con las escaleras que suponen una verdadera barrera arquitectónica para muchos vecinos. El anterior inspector jefe de la Policía Nacional de Linares, Jesús Cobo, ya manifestó en numerosas ocasiones la necesidad de contar con una rampa de acceso para evitar molestias a la ciudadanía. Y es que no solo impedía la subida y bajada al inmueble a personas con movilidad reducida, sino también a personas mayores, a aquellos impedidos temporalmente o a los vecinos que portaban un carrito de bebé.

Por eso, no era de extrañar que hasta la fecha siguen siendo los propios funcionarios los que tienen que ayudar a estos vecinos a acceder y/o salir de la Comisaría. Desde la Policía Nacional desconocen cuánto durará la obra, pero si se muestran confiados en que con esta actuación se terminen los problemas que tenían de este tipo. Hay que recordar que la otra entrada a la comisaría permanece cerrada y allí sí se contaba con una plataforma elevadora. No obstante, esta grúa que se utilizaba para este cometido lleva sin funcionar desde hace más de dos años.

Desde la Subdelegación del Gobierno de Jaén, por el momento, no se han manifestado respecto a esta actuación que ya ha empezado en la Comisaría linarense.

El elevador que se ubica en la otra entrada lleva averiado desde hace más de dos años

El último caso de descontento ciudadano que se hizo público fue la denuncia que interpuso a la Subdelegación de Gobierno, Juan Criado, un vecino que precisó la ayuda de los agentes para poder renovarse el carné de identidad y el pasaporte, el pasado mes de septiembre. Sin embargo, no es el único que trasmite su malestar en la Comisaría, tal y como reconocen los profesionales que allí trabajan y que intentan ayudar en todo lo que pueden.

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