San José lleva el ritmo a los vecinos

Alta demanda. Las clases de bailes de salón y latinos son las más numerosas y el salón donde se practica se queda 'pequeño' a veces./
Alta demanda. Las clases de bailes de salón y latinos son las más numerosas y el salón donde se practica se queda 'pequeño' a veces.

Unos 170 vecinos aprenden bailes de salón, latino, danza española y zumba en su sede

JÉSSICA SOTO QUESADA LINARES.

En la asociación de vecinos de San José no tiene cabida el aburrimiento. Pese a que en los últimos años han tenido que dejar de organizar algunos talleres, tal y como reconocen, la programación de cursos que hay es muy demandada por los vecinos. Los lunes, miércoles y viernes son especialmente intensos por la tarde. Las clases tradicionales de aeróbic o gimnasia de mantenimiento se han adaptado a los nuevos tiempos. Es por ello, que han incorporado la modalidad de zumba para que el ejercicio sea lo más animado posible. Su monitora es Ana de la Coba y todas las semanas prepara coreografías diferentes de canciones que están de moda y con las que enseña a sus alumnas. «Tienen muy buen resultado porque a la gente le gusta mucho, estamos llenos y nos lo demandan mucho», indica la monitora que tiene 70 alumnas, entre las clases que da en horario de mañana y de tarde.

«Esta actividad a mí me da la vida porque me encanta y es una hora que la dedicas a ti. Lo vivo, lo disfruto y me siento bien», dice Tina Morilla, una de las alumnas.

Pero, sin duda, los talleres 'estrella' en la asociación son los de baile. El de danza española se imparte los martes y jueves por la tarde y está formado por un nutrido número de alumnos. El aprendizaje de las sevillanas se convierte en una excusa para llegar también a otros palos del flamenco como los tanguillos y fandangos de Huelva, entre otros. A su vez, se realizan durante las clases ejercicios de suelo con estiramientos adaptados a la danza española y a la edad de los participantes. El curso comenzó hace unos días y a él asisten unos 20 alumnos.

«A ellos les gusta todo lo que aprenden aquí, pero sí es cierto que ellos al principio vienen para saber bailar sevillanas porque se bailan mucho en las fiestas populares y en otras celebraciones. Aprenden también a tocar las castañuelas que les viene muy bien para las articulaciones de las manos», señala Pepi Garrigós, monitora del curso. Demuestran lo aprendido con una actuación en las fiestas de la barriada. «Nos llevamos muy bien y hay buena sintonía entre todos», sostiene Antonia Jimena, alumna. Su compañera Inmaculada Rodríguez revela que le gusta todos los bailes y se ha ganado la simpatía de todos sus compañeros a los que regala mucho cariño durante las clases.

Los grupos más numerosos son los de bailes de salón y latino. Las clases tienen lugar los lunes, miércoles y viernes en dos turnos, en función de si es un nivel inicial o intermedio. Llevan 20 años organizándolos y aglutinan a matrimonios pero también a vecinos que acuden de forma individual. Son más de 60 los vecinos que se divierten y aprenden en estas clases.

«Comenzamos con dos canciones de calentamiento para que la gente vaya cogiendo el ritmo, luego ya se imparte la clase normal y se introducen los nuevos pasos del día al final», declara José Rubio, monitor. Uno de los alumnos es Jesús y lleva dos años yendo a estas clases. «Me animó mi mujer a venir y al final me gusta. Me lo paso bien con los compañeros y me estoy viendo evolución», dice. Además de aprender a bailar diferentes estilos o hacer algo de ejercicio, en las clases se palpa buen ambiente entre los alumnos y el tiempo en el que están en la sede del colectivo vecinal les ayuda a desconectar, relacionarse con más vecinos y olvidarse por un rato de los problemas. Objetivo cumplido.

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