A la cárcel los dos líderes de la agresión en Linares-Baeza a la Policía, padre e hijo, y desterrados otros cinco

Dos de los detenidos entran en los juzgados linarenses escoltados por un buen número de agentes armados./ENRIQUE
Dos de los detenidos entran en los juzgados linarenses escoltados por un buen número de agentes armados. / ENRIQUE

Respaldo institucional al máximo nivel a la labor de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y el resto de fuerzas de seguridad

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDALINARES

El juez mandó ayer a prisión a dos de los siete detenidos por la agresión a agentes de la Policía el sábado por la noche en la Estación de Linares-Baeza. Son el cabecilla del clan y su hijo. Los otros cinco arrestados quedaron en libertad con orden de alejamiento de Linares y prohibición de acercarse a cualquier policía que viva en la Estación. Hay además otras seis personas identificadas en el altercado. Ayer un fuerte despliegue policial en las calles mantenía una calma tensa, en medio de un gran clamor social de hartazgo contra los clanes.

El traslado de los detenidos hasta los juzgados se hizo con un fortísimo despliegue de seguridad y con un buen número de agentes bien armados en la vía pública. Varias decenas de familiares de los detenidos se acercaron hasta la zona para acompañar a sus allegados.

Los sucesos de Linares-Baeza fueron ayer un tema nacional en lo relativo a asuntos de seguridad. Durante una comparecencia en La Línea de la Concepción (Cádiz), el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, explicó que «se está instruyendo el atestado» y que «todos los policías (que sufrieron heridas en el suceso) se encuentran ya en casa». Zoido felicitó a los agentes por «su buen trabajo» al frenar el intento de liberar al detenido que estaba en el hospital, que ha permitido detener a siete personas e identificar a seis más que supuestamente participaron en el asalto.

«Uno de los agentes tenía un derrame en un ojo», explicó Zoido, quien ha relató que otro ha sufrido una lesión en la clavícula y necesitó un vendaje de fijación y va a ser tratado por los especialistas. «Otro agente sufre un esguince en el tobillo», señaló, aunque «el estado de todos ellos se entiende ya como satisfactorio» y tres de los cuatro policías lesionados «trabajaron anoche», apuntó.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, expresó a través de las redes sociales su «total apoyo y ánimo a los agentes de la Policía que fueron agredidos en la madrugada del sábado cuando realizaban controles de seguridad en la Estación de Linares-Baeza. Su gran labor junto a la de 4 guardias civiles y dos policías locales han llevado a la detención de 7 personas», aseguró.

La subdelegada del Gobierno en Jaén, Francisca Molina, mostró ayer su total apoyo y cariño a los funcionarios heridos del Cuerpo Nacional de Policía. Molina lamentó los hechos y de la misma forma, trasladó su afecto a los otros cuatro guardias civiles y a los dos policías locales heridos, quienes acudieron rápidamente a la llamada de los policías nacionales cuando éstos pidieron refuerzos. En este sentido, la subdelegada destacó «la extraordinaria relación» existente entre la Policía Local de Linares con el Cuerpo Nacional de Policía, que trabajan en perfecta armonía y en estrecha colaboración. Así ha agradecido también su presencia en momentos tan delicados con este gesto de compañerismo.

Desde el partido político local CILUS se expresa «máxima repulsa a los actos violentos acontecidos en Linares. La formación local asegura que este tipo de comportamientos no deben tener cabida en las calles linarenses.

Los hechos

Las muestras de respaldo al trabajo policial y a la labor de los agentes desplegados el sábado en la Estación Linares-Baeza van a continuar al máximo nivel. A las once de la noche del sábado seis agentes en tres coches patrulla de la Policía Nacional hacían labores rutinarias de control y seguridad ciudadana en la Estación Linares-Baeza, en la zona de Vista Alegre, considerada desde hace más de una década como un punto de distribución de droga. Les llamó la atención un coche de alta gama que pasó veloz. Dentro iba un miembro del clan de los alicantinos, muy conocido por la Policía y con antecedentes por cuestiones serias de drogas. Un zeta con dos agentes lo siguió hasta que frenó, se bajó del coche y comenzó a increparles.

Uno de los agentes también bajó del vehículo. Según la versión policial, detrás del coche patrulla salió otro turismo de alta gama que se colocó de forma que dejaba a los policías encajonados. De los dos coches se bajaron varios hombres que rodearon a los patrulleros. Al que estaba fuera lo atacaron, lo tiraron al suelo y la emprendieron con él a patadas. El otro funcionario salió del zeta para auxiliar a su compañero. Un atacante lo agarró por detrás y le hizo una llave cogiéndolo del cuello para intentar asfixiarlo.

Mientras, otros agresores los golpeaban y forcejeaban para intentar quitarles las armas de fuego, las defensas y los medios de comunicación.

Llegaron los otros cuatro agentes que participaban en el control y se encontraron con la batalla campal: sus compañeros en el suelo, siendo agredidos y en serio aprieto. Con el tumulto salió la gente de las casas vecinas. Unas setenta personas rodeando a los policías. Se oyeron varias detonaciones, posiblemente disparos al aire de un agente. Hubo lanzamiento de piedras, golpes y también los policías usaron sus defensas reglamentarias. El cabecilla de la protesta se llevó un golpe en la cabeza que lo dejó sangrando abundantemente.

Los agentes lograron pedir refuerzos y llegaron cuatro agentes más de la Policía Local, que también se implicaron. Los funcionarios, ya con todos los refuerzos disponibles, lograron finalmente poner orden y se llevaron al cabecilla y sus dos hijos. Una vez en Comisaría, uno pidió ser atendido en el hospital por el golpe en la cabeza. Fue conducido hasta el San Agustín. Varios parientes llegaron entonces, siempre según el relato de la Policía, e intentaron llevarse al detenido. Otras fuentes explican que fue el propio arrestado el que pateó a un policía y golpeó a otro agente que lo custodiaba.

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