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Cuatro de los cinco miembros de una familia retenida en Gaza vuelven a Linares

Cuatro de los cinco miembros de una familia retenida en Gaza vuelven a Linares
  • A la hija mayor de Emad Ismail le denegaron el paso y continúa en Gaza viviendo con sus abuelos maternos y esperando regresar pronto

La 'pesadilla' que vive Emad Ismail y su familia casi ha llegado a su fin. Cuatro de los cinco miembros de esta familia linarense que se encontraban retenidos en Gaza, han podido regresar a Linares. El pasado viernes por la tarde pisaban suelo linarense después de que salieran de Gaza el pasado miércoles de madrugada y llegaran a Madrid el viernes al mediodía. «El reencuentro fue algo inexplicable y contento de tenerlos aquí porque los que más estaban sufriendo eran dos de mis hijos que no podían seguir bien las clases ya que no dominan el árabe. Tenemos una alegría incompleta porque falta nuestra hija mayor», explica el padre de familia.

Para salir de Gaza, hay una oficina en donde las personas deben solicitarlo. Ellos tenían el número 13.144. «Teníamos que esperar bastante tiempo para salir. Pensábamos que iban a abrir la frontera más a menudo porque estaban diciendo que se iban a solucionar las cosas, pero al final solo abrieron la frontera en este tiempo tres veces, y fue en esta última cuando conseguimos salir», comenta Reem, la madre.

Causas humanitarias

Solicitaron pasar la frontera aludiendo 'causas humanitarias' ya que Emad estuvo hospitalizado debido a una intervención quirúrgica. Les enviaron el informe médico del hospital para agilizar el proceso y, según Emad, les remitieron un escrito informándoles de la autorización de cada uno de los miembros de la familia para regresar a España. «Ahora lo que nos preguntamos es que si la Embajada ha hecho esta gestión para que salgan los cinco, no entendemos por qué han salido cuatro», sostiene Emad. Así, la desagradable sorpresa para ellos fue que, un día antes de que salieran los autobuses, comprobaron en las listas que su hija mayor, Huda, que tiene 18 años, no se encontraba en ninguna de ellas.

Desde España, Emad se puso en contacto con la Embajada de Jerusalén y le afirmaron que harían las gestiones para que Huda también pudiese volver, pero no resultaron fructíferas. Con todo ello, la joven sigue con sus abuelos maternos a la espera de que pueda ser incluida en los próximos autobuses y cruzar la frontera. «Ella lo ha llevado mejor que yo. Me dio ánimos y me dijo que seguirá estudiando allí hasta que pueda regresar», apunta su madre. Otro problema que tiene la joven es que podría perder la matrícula para cursar sus estudios en la Universidad de Granada. Huda se marchó con su familia en julio y tenía prevista la vuelta para el 17 de septiembre pero, al impedirles el paso, no ha podido incorporarse a la Universidad. En este sentido, su padre revela que se han puesto en contacto con él desde la UGR para advertirles de que la joven podría perderla si no se incorpora a las clases. A los que sí se les dibuja una sonrisa en la cara es a Nur (15 años) y Ahmad (10), mientras que Ismail, de tan solo uno, no recordará nada. «Al no saber leer ni escribir en árabe, me costó mucho trabajo seguir las clases. La vida es muy distinta allí. Hay cortes de luz y de agua, no puedes salir cuando quieras y tienes que ir acompañado», declara Nur. Ella al igual que su hermano Ahmad han sido muy bien recibidos por sus compañeros de clase y Ahmad se ha podido reincorporar a los entrenamientos con su equipo de fútbol.

Aunque han vivido unos meses tranquilos allí, sí que tuvieron dos sobresaltos con dos ataques que, por suerte, no se registraron cerca del domicilio de los abuelos donde ellos pernoctaban. El único deseo de todos es que Huda pueda estar pronto en Linares.