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Los 'salvavidas' de la plaza de toros

El equipo médico en el coso.
El equipo médico en el coso. / Enrique
  • Rafael Flores encabeza el equipo médico que trabaja en el Coso de Santa Margarita

  • Su trabajo pasa desapercibido la mayoría de las veces cuando todo sale bien, pero impera en ellos su profesionalidad en el Coso linarense

Todo el mundo pone sus esperanzas en ellos cuando la batalla entre el toro y el torero la pierde este último. En las enfermerías de los cosos taurinos se viven momentos decisivos que pueden quedar en el recuerdo de la Historia del toreo. La Plaza de Toros de Linares precisamente es conocida porque en ella perdió la vida una de las leyendas de este arte, 'Manolete'.

Ha llovido mucho desde entonces pero en la memoria de linarenses, aficionados o no a la fiesta, aún perdura esta fatídica tarde del 28 de agosto de 1947. El personal sanitario de la plaza de toros de Linares está encabezado por Rafael Flores, cirujano-jefe con 31 años de experiencia en el Coso de Santa Margarita. No está solo en este menester. Lo acompaña otro cirujano, un cirujano vascular, una enfermera, un médico anestesista y un mozo de enfermería. Aunque su trabajo también es requerido en otras plazas como en Beas de Segura, Santisteban del Puerto o Sorihuela del Guadalimar, la plaza de toros de Linares es especial para ellos porque por ella han pasado las primeras figuras del panorama nacional.

La disminución de festejos en los últimos años en la plaza de Linares no hace más que retrasar la renovación de su espacio de trabajo. Según el cirujano-jefe, les gustaría que la enfermería se reformase, tal y como ha pasado en otras plazas de la provincia. «Es algo que conseguiremos en Linares. Este año no hemos podido. Pero nos tienen que ayudar también los festejos. Si hay uno solo al año, poco poder tenemos para eso», asegura Flores.

Si las paredes de ese habitáculo hablaran, seguro que desmontarían algunas de las teorías que se han vertido, por ejemplo, sobre la muerte de 'Manolete'. Rafael Flores, sin embargo, lo tiene bien claro. «Aquello se resolvió médicamente bien porque tuvo una reacción anafiláctica. Probablemente hoy no hubiese pasado porque los sueros son distintos; y el plasma que se les mete, también. Los hospitales están mejor preparados y hay una Unidad de Cuidados Intensivos donde está perfectamente controlado el enfermo. Eso no quiere decir que la actuación no fuese la correcta por parte de don Fernando que estuvo acompañado por médicos y cirujanos importantes en esa época», insiste.

El equipo médico no pierde detalle de las faenas que se lidian cada tarde y el nerviosismo por no llegar a convertirse en los protagonistas del día no lo pueden ocultar. «La responsabilidad es grande. Uno se levanta como los toreros, nervioso ese día y espera todo vaya bien. Lo mejor y lo más importante es que no ocurra nada», revela el cirujano jefe.

Como todo en la vida, las cosas han cambiado y las nuevas técnicas y mejor comunicación en las ciudades han facilitado su trabajo. No obstante, esto no es sinónimo de haber vivido tardes complicadas. Flores recuerda, especialmente, la cogida que tuvo un subalterno del diestro Carnicerito de Úbeda. «Él tuvo una lesión vascular. Se le operó en la plaza y se le trasladó a Jaén para ponerle un bypass, se restableció y pudo salvarse», dice. Para atender este tipo de intervenciones ya cuentan con un cirujano vascular, algo que demandaba el diestro José Tomás, que ha dado tardes de gloria en Linares.