Veinte 'alicantinos', detenidos ya por los altercados en Linares-Baeza

Uno de los detenidos por los altercados de Linares-Baeza es conducido al juzgado./ENRIQUE
Uno de los detenidos por los altercados de Linares-Baeza es conducido al juzgado. / ENRIQUE

El dispositivo especial con antidisturbios que ha mantenido la Policía desde el domingo 29 de abril se retira de las calles de la Estación

J. E. P.JAÉN

La Policía Nacional informó ayer de la detención de seis personas más por los altercados del último fin de semana de abril en la Estación Linares-Baeza y -en un segundo momento- en el hospital San Agustín de Linares, cuando agentes del cuerpo fueron agredidos por una turba vinculada al clan de los alicantinos que dejó a cinco funcionarios heridos. Con estos nuevos arrestos son ya veinte las personas puestas a disposición judicial por este asunto.

En Comisaría informan de que en los primeros momentos se detuvo a tres personas: el que está considerado como principal cabecilla de los hechos, y sus dos hijos. Posteriormente se llevó al calabozo a cuatro personas más. El cabecilla y uno de sus hijos fueron enviados a prisión. Había sin embargo más participantes en los altercados identificados, que han sido arrestados en dos tandas hasta completar los veinte arrestos.

Las fuentes policiales consultadas indican que se da ya por finalizado en dispositivo especial de seguridad que desde la noche del sábado 28 de abril hasta esta misma semana ha mantenido el orden en la Estación de Linares-Baeza, con refuerzos de antidisturbios. No se descarta sin embargo que algún fleco de la investigación derive en alguna detención más. Aunque el grueso del trabajo se considera ya realizado. Por el momento.

En la Estación se recupera la normalidad tras los sucesos que han causado notable alarma

A las once de la noche del sábado seis agentes en tres coches patrulla de la Policía Nacional hacían labores rutinarias de control y seguridad ciudadana en la Estación Linares-Baeza, en la zona de Vista Alegre, considerada desde hace más de una década como un punto de distribución de droga. Les llamó la atención un coche de alta gama que pasó veloz. Dentro iba un miembro del clan de los alicantinos, muy conocido por la Policía y con antecedentes por cuestiones serias de drogas. Un zeta con dos agentes lo siguió hasta que frenó, se bajó del coche y comenzó a increparles.

Una trampa

Uno de los agentes también bajó del vehículo. Según la versión policial, detrás del coche patrulla salió otro turismo de alta gama que se colocó de forma que dejaba a los policías encajonados. De los dos coches se bajaron varios hombres que rodearon a los patrulleros. Al que estaba fuera lo atacaron, lo tiraron al suelo y la emprendieron con él a patadas. El otro funcionario salió del zeta para auxiliar a su compañero. Un atacante lo agarró por detrás y le hizo una llave cogiéndolo del cuello para intentar asfixiarlo. Mientras, otros agresores los golpeaban e intentaban quitarles las armas de fuego, las defensas y los medios de comunicación. Llegaron los otros cuatro agentes que participaban en el control y se encontraron con la batalla campal: sus compañeros en el suelo, siendo agredidos y en serio aprieto. Con el tumulto salió la gente de las casas vecinas. Unas setenta personas rodeando a los policías. Los agentes lograron pedir refuerzos para finalmente poner orden y detener a los agresores.

Se oyeron varias detonaciones, posiblemente disparos al aire de un agente. Hubo lanzamiento de piedras, golpes y también los policías usaron sus defensas reglamentarias. El cabecilla de la protesta se llevó un golpe en la cabeza que lo dejó sangrando abundantemente.

Los agentes lograron pedir refuerzos y llegaron cuatro agentes más de la Policía Local, que también se implicaron. Los funcionarios, ya con todos los refuerzos disponibles, lograron finalmente poner orden y se llevaron al cabecilla y sus dos hijos. Una vez en Comisaría, uno pidió ser atendido en el hospital por el golpe en la cabeza. Fue conducido hasta el San Agustín. Varios parientes llegaron entonces, siempre según el relato de la Policía, e intentaron llevarse al detenido. Otras fuentes explican que fue el propio arrestado el que pateó a un policía y golpeó a otro agente que lo custodiaba. Hubo más altercados y más detenidos.

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