«Ya no os vais a reír más de mí, le he pegado un tiro en la cabeza»

Rubén M.C. es conducido por la Policía tras pasar por el juzgado. /Juan Esteban Poveda
Rubén M.C. es conducido por la Policía tras pasar por el juzgado. / Juan Esteban Poveda

El Fiscal pide 23 años de cárcel para los dos acusados de la muerte de Alberto Magalhaes, uno como autor material y otro por cooperador

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

«Ya me he quedado a gusto, ya os vais a reír más de mí, ya no follas más con él. Le he pegado un tiro en la cabeza». Son palabras que el Fiscal atribuye a Miguel Ángel O.M., acusado de matar a Alberto Magalhaes en la madrugada del 25 de mayo pasado. Las pronunció supuestamente pocos minutos después del crimen, e iban dirigidas a su mujer, a la que consideraba amante de Magalhaes. Por esta muerte el Ministerio Público le reclama 23 años de cárcel. Los mismos que a su cuñado, Rubén M.C., al que la acusación pública considera cooperador necesario del asesinato. El caso se juzgará en los próximos meses en la Audiencia Provincial con un tribunal del jurado.

Miguel Ángel ya ha admitido en fase de instrucción que él mató a Magalhaes (una leyenda del mundo de la delincuencia jienense) aunque alegó que lo hizo en defensa propia cuando el otro le sacó un arma. Rubén se ha declarado inocente y ha negado que supiese nada de las intenciones de su cuñado, aunque sí admite que iba con él en el coche esa noche tal y como confirmaron numerosos testigos.

El Fiscal relata que el 24 de mayo a las once de la noche Miguel Ángel llamó a Rubén para preguntarle por su mujer, que no estaba en casa. Rubén tampoco sabía dónde andaba la mujer. «Movido por los rumores de que su mujer le era infiel», continúa la acusación, cogió un cuchillo y fue a buscar a Rubén, que le confirmó que su esposa estaba con Magalhaes. Los dos salieron a buscarlos. Recorrieron Jaén durante la noche sin éxito.

El desenlace

A las cuatro de la madrugada fueron a casa de Rubén, donde Miguel Ángel encontró a su esposa. Tenía enrojecimientos en la cara que él atribuyó a que se había estado besando con otra persona. «Va a ser el último polvo que has echado con Alberto porque esta misma noche lo mato», exclamó antes de coger una escopeta, cuenta el Ministerio Público tras recabar testimonios de las personas implicadas.

Los dos cuñados de nuevo se montaron en el coche. Conducía Rubén. Fueron a la casa de Magalhaes, en el Tiro Nacional. Aparcaron cerca «para no ser descubiertos», siempre según la versión que hace la Fiscalía. A la media hora llegó el hombre al que esperaban y aparcó en su puerta. Miguel Ángel bajó del coche. Rubén se quedó esperando para escapar. «De forma sorpresiva y por la espalda el acusado abordó con la escopeta recortada a Alberto disparándole a una distancia de metro y medio aproximadamente en la cabeza».

Los dos acusados se fueron. La mujer de Magalhaes salió de la casa y encontró a su marido agonizando en medio de un gran charco de sangre. Murió poco después de la llegada de los equipos sanitarios. A la hora en la que Miguel Ángel, según el cronograma del Fiscal, había llegado a su casa y le estaba diciendo a su mujer: «Ya me he quedado a gusto ...»

Miguel Ángel huyó de Jaén y fue encontrado días después en la provincia de Málaga. También fue arrestado Rubén. Los dos están en prisión preventiva desde entonces, a la espera de un juicio que ya está cercano.

Se les acusa de asesinato (a uno como autor material y a otro como cooperador necesario) y también de tenencia ilícita de armas.

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