Úteros y neoliberalismo salvaje

Una mujer, no rica, pone su útero y salud a disposición de un particular adinerado para que el capricho de su descendencia se cumpla como un trofeo de caza o una compra con distinción

MANUEL MOLINAJAÉN

No puedo menos que sentir un absoluto sonrojo ante la fotografía del millonario (y presunto delincuente) 'Narciso' Cristiano Ronaldo con sus dos últimas adquisiciones, no son coches caros, ni mansiones lujosas o un peluco con brillantes. Se trata de dos niños fruto del pago por parte del ególatra a una mujer para que los albergara durante la gestación y luego diera a luz para que los recogiese el que tan solo se quiere a sí mismo y se siente incomodado en que una mujer sea necesaria para perpetuarse, contaminando sus genes del autocalificado guapo y rico. Recuerden la práctica de otro ejemplo, evolucionado en otro ser y aun así también de credo narcisista, Michael Jackson.

No es una excepción el portugués, ya que pertenece a un extraño club donde el único valor es el dinero, todo se compra o todo se vende, depende del precio. Un himno al terrorismo neoliberal que logra exprimir la sangre y la dignidad al individuo. Las palabras mágicas permiten oscurecer el foco y tergivesar la realidad y amansar la ferocidad del referente: maternidad/paternidad subrogada lo llaman. Una mujer, no rica, pone su útero y salud a disposición de un particular adinerado para que el capricho de su descendencia se cumpla como un trofeo de caza o una compra con distinción. ¿No es una terrible explotación de la mujer como tal? Palabras, palabras, palabras que diría Shakespeare. Término jurídicos para una acción humana alienada. Yo pongo, tú pagas; transacción pura y dura, comercio. Es la economía, idiotas. Otros CR alquilan vientres de mujeres para cumplir sus caprichos. Se ha llegado a mencionar el término como granjas de úteros en países que aún más pobres -pobreza al cuadrado- venden todo lo vendible para la subsistencia, la dignidad, los principios, la ley; en ese orden. La puñetera economía, idiotas. Tanto tienes, tanto compras.

Y ahora se nos descuelga Ciudadanos con una propuesta de ley sobre el asunto. Qué cosas tiene el mercantilismo o la propaganda política buscando minutos de gloria con el sufrimiento ajeno. Lo siguiente es fácil, regular la venta de órganos, un bazo, un hígado, un brazo, el alma faústica si se pudiera. ¿Quién defiende a quienes ni siquiera pueden defenderse? Una interrogación por desgracia cada vez más retórica.

Mientras tanto los orfanatos con su censo de anhelos, de esperas para la adopción, con los cientos de trabas administrativas, con los cientos de negocios alrededor, que tampoco se escapa este mundo del salvaje neoliberalismo. Pero claro esa piel oscura o diferente no contiene tal vez genes supuestamente millonarios, ni de belleza narcisista y puede que no se parezcan al guardador 1 como ahora algún paniaguado se ha inventado para denominar la paternidad (o maternidad) en Andalucía. Como si los hijos fuesen algo guardado. Un retoño adoptado no se parece a los padres, pero así tendrá más posibilidades de ser otra persona distinta, única, con sus propios defectos y virtudes. Deberíamos conformarnos tan solo en que los hijos se pareciesen en lo que no se ve, justo lo contrario de estos asquerosos millonarios caprichosos que compran úteros para jugar a las familias.

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