El tranvía que a punto estuvo de 'parlar catalá'

El anterior alcalde de Jaén y el presidente catalán de FGC en 2012./I.
El anterior alcalde de Jaén y el presidente catalán de FGC en 2012. / I.

Hace solo cinco años, el Ayuntamiento de Jaén encargó a la empresa pública de ferrocarriles de la Generalitat que estudiara los costes del tranvía y, si terciaba, ponerlo en marcha. No cuajó, pero casi. Hay vida más allá de Cataluña y el tranvía y esta semana hemos visto el triunfo aplastante de Reyes en el PSOE y el aguerrido clamor linarense

José M. Liébana
JOSÉ M. LIÉBANAJAÉN

Hace un siglo ya se hablaba de separatismo catalán en el Congreso de los Diputados. «El señor Alba se empeña en que seamos separatistas. ¡No logrará su intento! ¡Le hemos cogido gusto a la política general!», le dijo el muy catalanista Francisco Cambó al muy diputado Santiago Alba, que militó en tres partidos, fue ministro de casi todo con Alfonso XIII y un periodista que gustaba de buscarle las cosquillas catalanistas a Cambó.

Hay quien piensa que la 'cuestión catalana', como entonces se llamaba, surgió anteayer; aunque es cierto que nunca llegó tan lejos, hasta el punto de aprobar 'leyes de desconexión', por mucho que llevasen cinco años anunciándolo. En este momento, la actualidad entera, política o no, gira en torno a ello, ocultando todo lo demás, y hay una mezcla de preocupación pero también de hartazgo.

En la tumultuosa sesión del Parlament oí a periodistas nada 'estelados' calificar de 'filibusterismo' las técnicas parlamentarias empleadas por los contrarios al dichoso referéndum. Filibusteros eran los piratas del Caribe en el XVII, que atacaban las poblaciones costeras aprovechando su ventaja en el mar. De ahí derivó en los usos parlamentarios que, amparados en la legalidad, intentan bloquear o retrasar iniciativas de otros partidos. Siempre me había parecido un término peyorativo, pero las palabras están vivas, por más que la RAE intente clavarles un alfiler y disecarlas en los diccionarios. Y puede que con el 'procés' catalán 'filibustero' haya perdido su negatividad. Todo depende del cristal con que se mire, claro. Como 'hacker', que al principio eran piratas informáticos muy malos y ahora los hay buenos samaritanos.

Generalitat

Y si el significado de las palabras es cambiante, no digamos de las relaciones políticas. De hecho, no hace mucho que vimos en la sala de presa del Ayuntamiento de Jaén al presidente de Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC), empresa pública por más señas, invitado por el anterior alcalde jaenero, José Enrique Fernández de Moya, que además era presidente provincial del PP. O sea, la entonces CiU, el partido del Puigdemont, y el PP, hablando catalán en la intimidad de un vagón.

Ahora nos parece la Prehistoria pero fue hace solo cinco años. El alcalde quería intentar poner en marcha el tranvía, o hacer que lo intentaba, y llamó a los catalanes, quienes buscaban la expansión por la ahora denostada España. La pela es la pela. Para ello, FGC hizo un estudio de cuánto costaría y, aunque se abarataban bastante los costes con un servicio inferior, pedían subvenciones. A lo que Fernández de Moya dijo nones en todos los idiomas y se acabó la conexión catalana, pese a que por entonces las relaciones aún no eran malas. Vamos, que el tranvía de Jaén podía estar circulando, hablando en catalán y, con el panorama que tenemos ahora, sin saber cuál sería su futuro independentista. Bueno, más o menos como ahora.

Y eso que esta semana el Ayuntamiento ha adjudicado el contrato para hacerle un chequeo cuasi médico. Al tranvía. Me dicen que a simple vista puede parecer muy enfermito, pero que por dentro está fuerte como un roble y no costaría tanto volver a poner a punto toda la infraestructura: en torno al millón y medio.

Pero más allá de este contratillo, la realidad es que el tranvía lleva seis años y medio muerto de risa, han tardado año y medio en contratar el chequeo (37.000 euros, más IVA), este tardará al menos otro medio año en hacerse y, cuando quieras acordar, elecciones y otro cuatrienio perdido. ¡Ah, se siente! ¿Filibusterismo tranviario? Pues depende del cristal. Quienes lo ven como un «capricho» costoso dirán que genial, y quienes lo ven como un medio de transporte público ágil y ecológico, pues les parecerá fatal. Y vuelta a empezar. ¡Izquierda izquierda, derecha derecha, adelante detrás, un dos tres!

Socialistas y linarenses

Aunque no se lo crean, hay vida más allá de Cataluña y el tranvía. Los socialistas están haciendo sábado en casa, bajo la sombra alargada de Susana y Pedro por mucho que digan que ahora son todos hermanos. La intriga para el congreso provincial jienense se desvaneció ayer. Como se esperaba, los 'sanchistas' no lograron el 20%. Ni el 10%. Reyes 'Midas' reina y gobierna el partido con una mayoría aplastante. Hasta le habría venido bien rebajar el requisito de los avales al 3% en este momento en que está fuerte. Al no hacerlo, quizá por consigna o para no hacerle la puñeta a sus compañeros en otras provincias, le ha dado munición al 'sanchista' Bermúdez, que queda medio vivo, a la espera de que por su puerta pase algún que otro cadáver político. Aunque cuatro años en política sean una eternidad.

Y en Linares, donde se ha demostrado una vez más que tres huevos son dos pares, se echaron a la calle en masa, con unidad e inteligencia, reclamando inversiones pero sobre todo futuro en una ciudad y comarca muy castigada por el paro y el desaliento. No ha sido fácil movilizar a tantos, igual que no lo es el día después. Toca gestionar ese grito y que los políticos tomen nota de que algo muy gordo está pasando. El tiempo dirá, pero ya es un éxito que tantos griten y exijan juntos. Porque la alternativa es el silencio de los corderos.

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