La pionera de la Medicina

La catedrática ha sido nombrada colegiada de honor por el Colegio de Médicos de Jaén./IDEAL
La catedrática ha sido nombrada colegiada de honor por el Colegio de Médicos de Jaén. / IDEAL
Las mil caras de Jaén

María Castellano, catedrática de Medicina | La jienense, la primera de su familia en tener carrera, fue la primera mujer de España en lograr la Cátedra en Medicina, con una historia fascinante a muchos niveles

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

María Castellano Arroyo (Jaén, 1948) fue un regalo de Reyes para sus padres. Nació el 6 de enero, aunque en su DNI reza que lo hizo el 8 (cuando la inscribieron en el registro, cosas de entonces). Era la primera hija (de cuatro hermanos a la postre) y sería la primera de la familia, de origen humilde, en estudiar una carrera universitaria. Y la primera mujer en España en lograr una cátedra en Medicina. Ha tenido además un papel relevante en intervenciones sobre el tratamiento de la violencia contra la mujer y en estudios de 'pruebas de paternidad', cuando en España aún estaban prohibidas. Fue pionera también en psiquiatría forense y en el derecho sanitario: hace más de tres décadas ya hablaba la jienense de humanizar la sanidad, una batalla aún en liza. Fue también la segunda mujer en la Academia de Medicina, donde continúa como miembro. Y el día 19 le entregarán en el Senado el premio de la Unión Profesional a su trayectoria profesional. Para los que creemos en los buenos ejemplos también fue un regalo.

Su currículum es tan extenso -y con cosas de valor, nada de 'Office nivel usuario' o 'inglés nivel básico-medio'- que abruma: doctora y catedrática, académica honoraria de la Real Academia de Medicina de Zaragoza, premiada por el Ministerio de Justicia y el de Interior con la Cruz al Mérito Policial. Ha publicado más de 200 artículos en revistas nacionales e internacionales y presentado más de 250 comunicaciones a Congresos.

Medicina en las venas

Su historia merece ser contada. Y bien. Vamos a intentarlo. Su padre era agricultor, por lo que vivió en el cortijo hasta los 10 años. Destacaba por una gran inteligencia natural y mucho interés por todo. Junto a otros 20 niños de edades variadas recibía clases de un maestro que contrataban los padres y que les enseñó «todo lo que sabía». Cuando en 1958, por la mecanización del campo, ya no era preciso vivir allí todo el año, se mudaron a Jaén («recuerdo de pequeña los bailes que se hacían en la piscina, donde ahora está Correos. La música se oía en todo el barrio y por el día, los baños»); y empezó a ir al Colegio de Las Carmelitas, donde le examinaron de ingreso. Empezó directamente en primero de bachiller.

«Las compañeras de entonces tenemos aún un grupo de whatsapp y estoy tan informada de lo que sucede en Jaén (vive en Granada) que soy yo la que envía a mis hermanos y sobrinos las actividades de aquí de cada día», asegura entre risas.

En el cortijo su padre curaba a los animales cuando tenían heridas, sanguijuelas o parían y le gustaba mucho hablar de medicina. Todo eso caló en cierto modo en la jienense, que cuando por sus notas se le abrió la opción de estudiar eligió Granada. A su padre eso de que tuviera que irse a estudiar fuera le gustó entre poco y nada, pero al final, a través de un fraile de la Orden de San Juan de Dios que le buscó plaza en una residencia de monjas le convenció de que allí «le cuidaría como en casa», y lo cierto es que «las normas eran igualmente rígidas».

De la prehistoria a la historia

En Granada conoció al que después sería su marido y que se convertiría en un prestigioso médico psiquiatra. «Él sí tenía claro su camino hacia la cátedra y fue quien me animó a ser catedrática», subraya. Se licenció en 1972, cinco años después se doctoró y al siguiente ya era profesora de medicina legal. La cátedra la logró ya en los ochenta, en Zaragoza. Lo hizo después de vivir en Bélgica, donde nació su tercer hijo y trabajó en las pruebas de ADN que definen la paternidad. Ya en los noventa volvió a Granada montando el primer laboratorio de esta índole.

María Castellano ha asegurado que es fruto de un cambio histórico: «Pasé de la prehistoria a la historia», afirma la catedrática de Medicina Legal, Toxicología y Psiquiatría de la Universidad de Granada. Los primeros cinco años del milenio los pasó visitando a muchas familias en el ámbito rural en las que la mujer había denunciado por maltrato. «Visitábamos el domicilio en aldeas y pueblos de Jaén, Granada y Málaga y entrevistábamos a la mujer, a los hijos y al hombre denunciado; después yo hacía un informe para el Fiscal y lo explicaba en el juicio. En la intimidad de cada familia surgían historias llenas de emociones», recuerda. De las que marcan.

El futuro de la medicina

Es optimista con el futuro de la medicina, pero con reticencias. «La medicina avanza a diario de forma extraordinaria, en medicamentos y en tecnología. Un salto importantísimo ha sido la intervención en el origen de la vida: las técnicas de reproducción asistida han puesto la transmisión de la vida en manos de los científicos, lo que es un reto ético-deontológico importantísimo, porque se pueden evitar muchas enfermedades pero podemos cosificar al ser humano», valora.

En lo que respecta a la radiografía de la asistencia sanitaria diaria «disponemos de muchísimos medios terapéuticos, pero las necesidades son superiores a los recursos, por ello hablamos de recortes y de falta de medios humanos, tecnológicos, etc. No obstante, tenemos los profesionales sanitarios mejor formados de la historia, los mejores hospitales y los mejores medios. El ámbito sanitario debe desprenderse de criterios políticos para ir a verdaderas soluciones».

De Jaén, lamenta que «las comunicaciones son importantísimas para prosperar y está aislada. No se gestiona bien su riqueza natural que es el aceite, las ganancias suelen llevárselas quienes lo envasan aunque ahora está cambiando y hay iniciativas buenas, pero siempre vamos por detrás de otras provincias con más ánimo emprendedor», lamenta.

En lo personal es «muy de agradecer lo que he tenido y procurar hacer con ello todo el bien posible, en lo pequeño y en lo grande, para los que me han rodeado y para mí misma». Así es y piensa la primera catedrática de Medicina de España, jienense.

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