«Muy optimistas» con que Jaén tenga al fin un sello de calidad universal para su aceite de oliva

Extranción del aceite de uno de los silos de almacenaje en una almazara de la localidad de Escañuela./F. PEDROSA
Extranción del aceite de uno de los silos de almacenaje en una almazara de la localidad de Escañuela. / F. PEDROSA

La IGP, que funciona a modo del Rioja para el vino, ha entrado ya en su última fase ocho años después, con un mes para apelaciones en Bruselas

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

Un viejo sueño a un solo paso, el último, que llegará ocho años después. «Si todo va bien, en 2018 tendremos la Indicación Geógrafica Protegida (IGP) Aceite de Jaén». Quien así habla es el presidente de la Federación de Productores de Aceite de Oliva de Jaén, Manuel Parras Rosa, institución que abandera este proyecto junto con la Asociación de Productores Campiña de Jaén, Sierra Sur, así como las DOP Sierra Mágina y Sierra de Segura, y a las que le gustaría que se adhiera la DOP Sierra de Cazorla. No es el único que cree que en breve Jaén tendrá un sello de calidad universal que englobará a todo su aceite de oliva -el que pase unos requisitos y certificados de calidad «muy exigentes»-.

Preguntado también por este periódico el delegado de Agricultura en Jaén, Juan Balbín, se expresa en parecidos términos. «Somos muy optimistas. Ya estuvo a punto de salir en la anterior vez. Ahora hemos podido correr mucho más con la experiencia anterior. Si no hubiera habido un recurso para paralizarlo que ha hecho que esté cinco años parado, ya lo tendríamos. Mi sensación es que va a salir bien», apostilla.

Pagar por lucir el sello

El expediente de la IGP Aceite de Jaén, proyecto incluido en el II Plan Estratégico, ya se encuentra en Bruselas, a la espera de que la Comisión Europea le dé el visto bueno para proceder a inscribirla en el registro comunitario, con lo que echaría a andar. Esta IGP permitirá identificar a los aceites jienenses con esta figura de calidad, que es «totalmente compatible con las denominaciones de origen existentes (DOP Sierra Mágina, Sierra de Segura y Sierra de Cazorla)», subraya Balbín.

«En verano ya recibimos el acuse de recibo de que Bruselas lo había recibido. La UE abre un plazo de un mes para ver si no hay ningún tipo de alegación por parte de algún país miembro que no sea España, lógicamente, porque ya ha pasado por la Junta y el Ministerio. Entendemos que las modificaciones que nos pidieron en su día para que saliera adelante ya se hicieron, así que confiamos en que en breve será una realidad», señala Parras.

Tanto es así que, añade, «ya se está trabajando en el reglamento del Consejo Regulador (el siguiente paso una vez la UE diga sí). Se establecerán unos requisitos, certificar los aceites que quieran formar parte con la calidad que hemos puesto en el documento único y de forma estricta». Llevar el sello llevará «unos gastos acarreados», para sufragar el coste «del control de bodega y la certificación de aceite», entre otros.

De esta forma se puede hacer realidad uno de los proyectos que más ilusión ha despertado en el sector oleícola de Jaén, situándose gracias a este sello como «la mayor zona productora mundial de calidad en los mercados internacionales». «El aceite jienense está en un gran momento. Solo hay que ver los premios del Consejo Oleícola Internacional (siete aceites jienenses han sido premiados con el 'Mario Solinas')», sentencia Balbín.

Este proyecto se remonta al año 2010, aunque su tramitación sufrió un largo paréntesis tras el recurso contencioso administrativo presentado por la DOP Sierra de Cazorla y la Asociación de Empresarios de esta zona. Argumentaban en su recurso que con la IGP Aceite de Jaén, que ampararía a los 97 municipios jienenses que cumplan con su pliego de condiciones, se podría ver perjudicada la variedad de aceite royal, autóctona de la comarca de Cazorla, frente a la monovarietal picual, predominante en la provincia.

Sin embargo, el TSJA desestimó el recurso y los recurrentes decidieron desistir de su opción de recurrir ante el Tribunal Supremo, por lo que se reactivó el proyecto en el punto en el que se había quedado.

Ahora está más cerca que nunca el sello especial de calidad para una provincia que produce en torno a 500.000 toneladas de aceite de oliva por campaña, con más de 66 millones de olivos y 600.000 hectáreas de olivar.

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