Multas de 450 euros por vender contratos falsos a emigrantes chinos

Seis de los siete acusados se declararon culpables y el otro argumentó que los posibles delitos están prescritos ante el tribunal que los juzgaba

J. E. P.JAÉN

Seis personas se declararon culpables de 'vender' contratos para trabajo ficticios a emigrantes chinos que querían entrar en España. Según el relato de hechos que admitieron, colaboraron con organizaciones que traficaban con personas, sin pertenecer a ellas. Un séptimo acusado se declaró inocente y alegó que los delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros de los que lo acusaban estaban ya prescritos.

Juan Luis, Daniel y María del Carmen A.R., José María M.P., Mónica P.F. y Caridad E.G. admitieron que firmaron a cambio de dinero los contratos de trabajo que mostraban a su llegada a España inmigrantes chinos, «cuando en realidad no eran empresarios ni tenían en la mayoría de los casos locales adecuados para realizar la actividad laboral contratada, que en muchos supuestos no llegaba ni a iniciarse», según el relato de hechos con el que se mostraron confirmes.

Pedro E.P., que asegura que es inocente, se defendió el juicio contra ellos celebrado en el Penal 1 de Jaén.

Con los contratos que les proporcionaban los acusados, según admitieron, los inmigrantes acudían a la Oficina de Extranjería a regularizar su situación y luego se marchaban fuera de Jaén «de forma inmediata o al cumplir el periodo del contrato laboral». El Fiscal relata que entre 2010 y 2014 un ciudadano chino, Baimin X.Y. «se encargaba de contratar de forma real o ficticia con empresas reales o ficticias, creadas para dicho fin, a ciudadanos chinos a cambio de precio con la intención de facilitarles la obtención del permiso de residencia y la documentación oportuna para su estancia definitiva en España».

Condenas anteriores

Baimin ya fue condenado por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros el 8 de marzo de 2016, por lo que a efectos judiciales sus actividades se consideran probadas. Tenía junto aun socio español, Rafael C., -también condenad por lucrarse con la inmigración ilegal- contacto una organización con sede en China que tenía por finalidad «la inmigración ilegal desde este país a España. El Fiscal recoge en su escrito que tanto Baimin como Rafael trabajaban con otras personas desconocidas para la Justicia y que en el país asiático se encargaban de cobrar a los inmigrantes que querían entrar en España.

Baimin, según recoge el Fiscal en su acusación, se encargaba de ir a recoger a los inmigrantes al aeropuerto en el que aterrizaban y junto a Rafael les entregaba «a cambio de dinero, supuestos contratos para trabajar en Jaén en diversas actividades (empleado de hogar, trabajadores del campo) normalmente con una duración de un año, consiguiendo de esta forma el objetivo principal de la permanencia de los inmigrantes en España».

El Fiscal considera que los acusados no formaban parte de ninguna mafia de inmigración, aunque sí se lucraban con los contratos que firmaban «al percibir de los otros dos penados (Baimin y Rafael) ciertas cantidades».

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