La magia de San Antón vence en una gran fiesta

La magia de San Antón vence en una gran fiesta

Ni el menor número de hogueras ni la amenaza de lluvia aguaron una jornada que se vivió en la calle

J. E. POVEDA/LORENA CÁDIZ JAÉN

Ardieron las lumbres el sábado por San Antón, chisporrotearon las rosetas, corrió la bota de mano en mano y hubo ambiente de gran noche, de evento importante. Aunque hubo menos fuego que otros años. Los puristas argumentaron que ayer era noche de San Hilario de Poitiers, San Agricio, San Godofredo de Ilbenstad, Santa Juta de Huy, San Kentigerno, San Pedro presbítero y mártir y San Remigio de Reims, pero no de San Antón, que se celebra la noche del 16. Caiga el día de la semana que caiga. Así que no prendieron sus hogueras en algunos barrios. A otros los asustó el pronóstico meteorólogico. Aunque pocos se acordaran anoche de las ausencias, y sí que hubo miles de personas al calor del fuego que todo lo purifica en una veintena de puntos de la ciudad. Más que la polémica de las fechas preocupaba a la mayoría de los jienenses la posibilidad de que irrumpiera la lluvia. Y el agua respetó la fiesta.

«Después de la carrera y como no podía ser de otra forma, disfrutamos de las lumbres en la noche de San Antón», sentenció el alcalde Javier Márquez pasadas las diez de la noche al calor del fuego que ardía en La Merced, en pleno casco antiguo. La noche se iba arriba definitivamente.

La jornada transcurrió de dulce. La carrera, con 12.000 participantes y miles de personas en la calle, fue una de las más exitosas que se recuerdan, con la imagen típica de los corredores entre las antorchas. La carrera infantil se corrió con un extraordinario ambiente, con muchos padres haciendo el recorrido con sus hijos. Parte de la magia de una noche que se vive de una forma muy intensa.

La incertidumbre por el tiempo se mantenía desde la mañana. Miradas continuas al cielo y al teléfono móvil.

La fría mañana no impidió que hubiese ambiente de fiesta en las calles céntricas. Más por la presencia de muchos foráneos que recorrían la zona monumental en familia o en grupos de amigos, con atuendos y trazas de deportistas.

Muchos turistas

En la oficina municipal de Turismo confirmaban esa impresión:incesante trasiego de visitantes, cientos de mapas y folletos turísticos repartidos y todos los grupos con visitas organizadas completos. «Hemos venido desde Huelva. Fin de semana de cultura y deporte: el sábado corremos la San Antón los mayores, y los pequeños tienen una carrera el domingo el Carboneros. Ya aprovechamos para conocer Jaén», comentaban en un grupo numeroso que se disponía a visitar el refugio antiaéro de la calle Santiago, el raudal de la Magdalena, el arco de San Lorenzo y otros monumentos en una de las actividades extraordinarias organizadas por el área municipal de Turismo. «Los grupos están completos», informaban los trabajadores de la oficina a algunos rezagados.

A la una de la tarde la Plaza de Santa María cogía color. Y sabor jaenero. El grupo de coros y danzas por antonomasia, Lola Torres, arrancaba una actuación a los pies de la catedral, congregando a muchos transeúntes en la plaza de Santa de María. Melenchones, sones típicos de las sierras, bailes en corro ... Todo cuidado al detalle.

Sabe tocar la fibra sensible de los jienenses esta agrupación en sus actuaciones, con su tipismo y su sabor castizo. Ayer cosechó un nuevo triunfo en un marco que le viene a su música y a sus bailes como anillo al dedo. La animación callejera a la hora del tapeo la completó la Academia de Baile Antonio Soler, que con una cuidada puesta en escena se erigió en protagonista. Primero desde la puerta del centro en la plaza de los Jardinillos y luego por las calles, en Pescadería y Bernabé Soriano. A los sones de una guitarra española y un violín, con aires flamencos, las bailarinas de la academia exhibieron su enorme técnica y afición.

A la hora de comer, ser uno de los ‘héroes’ de la jornada tenía sus ventajas, pues numerosos establecimientos ofrecían descuentos y detalles especiales para todos los que presentasen su dorsal.

También era notable la presencia por las calles de fotógrafos, por el X Rally Fotográfico organizado desde el Ayuntamiento con motivo de la fiesta de San Antón. La fotografía fue también protagonista a lo largo de todo el fin de semana con la exposición de Pedro J. Chaves en el café La Mona de Bernabé Soriano.

Además de la zona del casco antiguo, el otro punto caliente de los prolegómenos de la San Antón estaba en el Parque de la Concordia (antes de la Victoria) donde está la carpa con la Feria del Corredor. Allí iban los últimos corredores a retirar sus dorsales y su camiseta. «Los últimos serán los primeros», bromeaban. A las dos y media de la tarde aún quedaban bastantes dorsales por ser recogidos. «Mucha gente viene de fuera solo para correr y apurarán hasta último minuto», explicaban en los mostradores.

David se había enrolado en la San Antón en el último momento. El día que salieron al público los dorsales no tuvo suerte, dada la avalancha de solicitudes. Sin embargo, el viernes por la tarde fue uno de los agraciados en el sorteo de dorsales en la carpa. Lo celebraba junto a su amigo Lolo en el stand de Publiprenda, uno de los más concurridos (dejando la barra aparte). «Nunca he corrido la San Antón, es una de las cosas que siempre he querido. Este va a ser el año», aseguraba. Y luego, en familia a las lumbres, como manda la tradición. Al pobre San Hilario de Poitiers y a los otros protagonistas del santoral nadie les echaba cuentas anoche. Lumbres, carrera, rosetas, ambiente de fiesta. Era la noche de la magia y del fuego. La noche de San Antón.

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