Linarenses lamentan la pérdida de uno de los edificios más emblemáticos

Cascotes, coches enterrados y vidrieras, todo un amasijo tras el derrumbe. :: enrique
/
Cascotes, coches enterrados y vidrieras, todo un amasijo tras el derrumbe. :: enrique

Testigos y vecinos que ayer se congregaron en las inmediaciones del mercado comparten sus sensaciones

J. SOTO LINARES

Pedro, su mujer y su hija fueron testigos de lo sucedido el pasado domingo a primera hora de la tarde. Como otros muchos linarenses, esta familia decidió ir de tapas el domingo al mediodía y eligieron un conocido bar de la calle Santiago para almorzar el último día de la semana. Este vecino había aparcado su coche en la calle Velázquez, que es la vía sobre la que se desplomó gran parte del Mercado de Santiago, y los tres pueden decir que tuvieron mucha suerte. «Nos tomamos unas cervezas y cuando vi que iba a empezar a llover, le dije a mi mujer que iba a pagar e irnos del bar para que no nos pillara la tormenta porque no teníamos nada más que cruzar la calle para coger el coche pero les dije que esperaran antes de salir a la calle porque necesitaba ir al servicio. Cuando salí y me asomé a la puerta sentí el ruido. Era como una bomba y no se veía nada del polvo que se levantó», contó Pedro.

Él fue uno de los siete vecinos cuyos coches quedaron atrapados bajo los escombros pero, afortunadamente, nadie sufrió daños personales. Por recomendación de su seguro, ayer interpuso una denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional para dar parte de lo sucedido y al ser un edificio público, ya se depurarán responsabilidades.

Ayer eran muchos los vecinos que se congregaban en la calle Santiago para tener las mejores vistas del derrumbe del Mercado de Abastos. Entre tristeza, desolación y rabia se movían unos y otros que comentaban en corrillos lo ocurrido 24 horas antes en este bello edificio. «Me da mucha pena y lástima. El sábado estuve yo comprando la fruta y el pescado y ahora es una pena. Eso lo tenían que haber restaurando bien porque estaba precioso y era uno del os edificios más bonitos de Linares. ¿Qué hacen hoy con todas las personas que tenían ahí su vida y sus negocios? Ayer hablé con uno de ellos y el hombre no era ni capaz de hablar», apuntó emocionada María Pérez. Otro vecino, que prefirió no revelar su nombre, presenciando la estampa negaba con la cabeza y se repetía una y otra vez cómo había podido pasar. «En un siglo que lleva esto hecho, seguro que ha habido días peores y me ha sorprendido como a todo el mundo», dijo.

Cámaras y guasap

Cámara en mano, vecinos de edades muy diversas fotografiaron todo lo que pasó ayer por la mañana, ya que la lluvia no hizo acto de presencia por la mañana y esto animó a muchos a verlo en persona, pese a que decenas de fotografías y vídeos se han viralizado en las redes sociales desde el domingo por la tarde. Belén y Lidia, dos jóvenes de Linares y primas, permanecieron ayer unos minutos tras el perímetro de seguridad que se estableció contemplando lo que ha quedado del Mercado de Santiago. «Me sorprende lo que ha sucedido. Mi madre sí suele venir aquí a comprar y me impresiona mucho verlo así porque, además es como un recuerdo de Linares porque es un edificio muy antiguo», subrayó Belén. Inma, por su parte, vio el mismo domingo cómo había quedado y ayer, repitió. «Pasé por aquí el domingo y me impresionó mucho. Es una pena», dijo.

Fotos

Vídeos