Jubiletas levantaos

LÍNEAS DISCONTINUAS

Ustedes no saben lo que es un jubileta enfadado. Les meten el sintrón por las urnas. Al tiempo.

ANTONIO AGUDO MARTÍN

Abandona toda esperanza. No vas a cobrar ni un mísero euro después de haber estado toda tu vida cotizando. Tu jubilación no está detrás de esa puerta. Más bien la triste comedia que nos están representando los de la divine gauche y la, no menos, prima dona droite. El otro día le mandaron a mi anciana madre una carta con todos los matasellos, franqueos y postas cargados al contribuyente. La abajo firmante, una tal Báñez, para más señas ministra de empleo, se tiraba un par de folios, de los de 180 gramos el metro cuadrado, de ese papel satinado y luxury que sólo se ven en algunos hoteles, en los que se felicitaba, a ella misma y al resto de compañeros de mesa de consejo ministerial, de la subida de las pensiones que se le iba a aplicar. ¡Ojo a este dato! Con carácter retroactivo desde el 1 de enero.

Llegado a este punto y aparte, mi madre ya pensaba que le iban a subir unos cuantos maravedíes o unas docenas de doblones o cuarterones de a ocho, de los de la argéntea Potosí, para hacer frente a los sablazos de la luz, la basura, el agua, el alcantarillado, el copago en la farmacia, el gasto en voltarén, pomadica para las llagas, el nolotil, la contribución de la vivienda, la de las ochenta olivicas, el recibo de los muertos, el seguro de la casa. Más un poquito de comer y otro poquito de beber. Pagar el iva del jamón de pavo sin sal, el irrepeefe, la factura del gestor, los jornales de corta, abono y cosecha y el poquito de aceite que reparte entre hijos y nietos...

Terminada la carta firmada con alarde de rúbrica y ornamentos, por parte de la ológrafa ministérica, la subida en cuestión se reducía a poco menos de un euro mensual.

No me extraña que la peña esté más cabreada que un mono sujetando al Charlton Heston del pescuezo en el planeta de los simios. Nos llevan del ronzal a ninguna parte. Pagando como gilipollas unas pensiones futuras que están dilapidando en rotondas de pesadilla, repitiendo elecciones estériles y en séquitos y coches oficiales. ¿Que soy demagógico? A ver qué le parece a usted que le notifiquen una subida de 45 céntimos con una carta que vale más de un euro.

Ustedes no saben lo que es un jubileta enfadado. Les meten el sintrón por las urnas. Al tiempo.

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