«Sin el 4-D, en Jaén no habría universidad ni Museo Íbero»

Pilar Palazón en el desayuno Paraninfo de la UJA con IDEAL./Miguel Ángel Contreras
Pilar Palazón en el desayuno Paraninfo de la UJA con IDEAL. / Miguel Ángel Contreras

«Jaén tuvo un peso muy importante, clave, en el 4-D y para todo lo que significó», afirma la que fuera activista y uno de los rostros destacados en aquellos días

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

Pilar Palazón representa a una mujer luchadora que siempre, en su biografía, se ha caracterizado por la defensa de los intereses populares de la capital y su provincia. Enseñante de profesión, licenciada en Geografía e Historia, hizo una incursión en la vida política desempeñando un importante papel en la época de la transición política cuando ya defendía los valores democráticos en los últimos años del antiguo régimen.

Fue la primera mujer concejala del Ayuntamiento de la capital, desde donde impulsó la Universidad Popular Municipal de Jaén. Fue concejal del PSA en las primeras elecciones democráticas formando parte de la coalición de gobierno. Impulsora de la Asociación de los Amigos de los Iberos fue uno de los rostros jienenses destacados en el 4-D y de todo lo que vino después.

¿Si le digo 4-D qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

–Ilusión. Yo pertenecía al PSA y reclamábamos igualdad con las otras comunidades y pensábamos de verdad que se iba a conseguir lo mejor para Andalucía. Yo estoy muy contenta por el estado de autonomías, solo que algunas han sido privilegiadas con cosas que otras no. Lo que se debe aspirar es a un estado federal pero con igualdad para todas.

Es partidaria, entonces, de reabrir el modelo de estado y de acabar con el cupo vasco o integrar a Cataluña.

–Sí, pero desde hace mucho tiempo. Visto el problema tan gordo que tenemos con Cataluña, desde luego. Cada autonomía tiene sus necesidades, se han conseguido avances, pero a Montoro y a José Enrique (Fernández de Moya) o al Montoro y José Enrique de turno, hay que decirles que no se puede ser injusto, la economía ha de ser ecuánime. Y también hay que acabar con la ley D’Hondt, que beneficia claramente a partidos nacionalistas e independentistas. Es la injusticia de la Ley, pero beneficia también a los partidos que están en el poder y es difícil.

Volviendo al 4-D ¿cómo vivió la jornada en sí?

–Iba con un grupo de amigos, no formé parte de la organización, y lo viví con mucha ilusión y sin miedo de que vienen los grises o me van a multar. Eran momentos de una gran esperanza. La gente de Jaén siempre se dice que es muy apática pero ese día salió mucha a la calle, no sé decir cuánta, si tanta como dijo la prensa (entre 30.000 y 50.000 jienenses según las crónicas tomaron las calles). Muchísima más que en otras concentraciones anteriores. Por ejemplo en la del 11 de febrero de 1976, para pedir libertad, en la que me multaron con 25.000 pesetas. La prensa tituló ‘Presa del movimiento’.

¿Cuál fue el papel de Jaén?

–Fue muy importante, clave en algunos sentidos. Antes de la convocatoria de esas manifestaciones del día 4 hubo tres cosas fundamentales. En febrero de 1977 un grupo de profesores y profesionales independientes crearon el bloque democrático andaluz, con el lema ‘Vota Andalucía’, apoyada por más de dos mil firmas, que empezó en Granada pero pronto pasó a Jaén y otras provincias. Estaban Nicolás Calero, Alfonso de Cosío, Rafael Escuredo, a la postre el primer presidente de la Junta de Andalucía... Todos los partidos en Andalucía lo apoyaron, con ciertas reticencias del PSOE y del PC. Cuando fueron las primeras elecciones democráticas, constituyentes, el 15 de junio, arrolló el PSOE en Andalucía y también sacó votos el PC y se apartaron. El 4 de noviembre se reunieron en Jaén todos los grandes como yo les digo y se creó la ‘Asamblea de parlamentarios andaluces’, y se empezó a elaborar el primer proyecto autonómico.

La novena provincia

¿Cómo fue la intrahistoria?

–El 26 de noviembre se reunieron con el ministro de las regiones, Manuel Clavero, de la UCD, que era partidario de la autonomía para Andalucía. La izquierda no parlamentaria empujó hacia la autonomía y de ahí partió la iniciativa parlamentaria de fijar una fecha, el 4-D. PSOE, PC, UCD, todos, salvo uno o dos de Alianza Popular. Tuvimos que aspirar a entrar por el artículo 151. En esos momentos ya se hablaba de España como nación de naciones. En el PSA toda la campaña electoral hablábamos no de ocho provincias andaluzas, sino de nueve provincias. Incluíamos a los catalanes. Fíjate qué osados, en los mítines hablábamos de esos inmigrantes. Decíamos «las nueve provincias andaluzas estamos presentes aquí».

Hoy hay una corriente que desprestigia lo logrado aquellos días y en la Transición.

–La gente joven parece que no ha estudiado la Historia de España. A la que se estudia desde hace 20 o 25 años se le ha ido quitando contenido y desconocen lo que se hizo. Soy crítica con lo que se hizo, en vez de una reforma política yo lo hubiera hecho nuevo todo, e igual se debería haber hecho un referéndum para preguntar si se quería monarquía o república. Pero hay que entender el momento. Franco acababa de morir y gobernaba toda la gente del Régimen, cómo ibas a proponer eso.

Visto con la perspectiva del tiempo, 40 años después ¿se consiguió lo que se pretendía?

–Para la mayoría de los territorios de España ha sido beneficioso, no totalmente beneficioso pero sí que hay una autonomía para decidir. Cuándo hubiéramos pensado con un estado centralista que Jaén tuviera una universidad o un Museo Íbero, por mucho que haya tardado. A un estado centralista no se le hubiera ocurrido. Ha habido un gran pacto, pero después de 40 años quizás lo mejor sea reformar la Constitución. La sociedad de ahora no es como la de hace 40 años, hay otras aspiraciones. La igualdad y la justicia social deben prevalecer.

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