El día que Jaén reivindicó ser de primera

El 4 de diciembre de 1977 los jienenses salieron a la calle para pedir autonomía. La unión y la esperanza de entonces demostraron la fuerza de la ciudadana

Cabecera de la manifestación que partió de la plaza de Renfe/ORTEGA
Cabecera de la manifestación que partió de la plaza de Renfe / ORTEGA
REMEDIOS MORENTEJAÉN

La imagen del diputado socialista Alfonso Fernández en el balcón de la Diputación Provincial, rodeado del resto de representantes políticos jienenses, leyendo el comunicado conjunto en el que se reivindicaba la autonomía para Andalucía, representa para muchos el espíritu de unidad de una época. Junto al grupo ondearon dos banderas, la andaluza y la española. Era el 4 de diciembre de 1977, una jornada histórica en el inicio de la Transición española y con el franquismo todavía caliente. La manifestación celebrada en la capital hace mañana 40 años es uno de los grandes hitos de la sociedad jienense, junto a las protestas contra la reforma de la OCM del aceite en 1998 y la invasión de Irak en 2003, y no solo por la convicción de ideas que mostraron hombres y mujeres, sino por el civismo con el que se desarrolló.

El 4D se produjo tras las primeras elecciones generales de 1977 y un año antes de que los españoles aprobasen la Constitución en 1978. Aquella jornada histórica dio pie al referéndum por la autonomía andauza en febrero de 1980 y a la aprobación posterior del Estatuto de Autonomía en 1981.

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Entre 30.000 y 50.000 jienenses participaron en la manifestación del 4D, según recogieron los periódicos. Llegaron de todos los puntos de la provincia en autobuses y coches particulares. El único objetivo era reivindicar la autonomía para Andalucía. Infladas o no las cifras, «una gran multitud» recorrió el centro de la capital. Una pancarta de 20 metros de longitud con los colores verde y blanco de la bandera andaluza encabezó la manifestación con la palabra 'Autonomía'. La marcha partió de la plaza de la estación de Renfe, a las 12:00 horas. Banderas verdiblancas, algunas de ellas repartidas por el Ayuntamiento, colgaron de balcones y ventanas en todo el trayecto de la manifestación, que acabó en la plaza de San Francisco, sede de la Diputación. 'Así se ve la fuerza de Jaén', 'Andalucía, autonomía, viva Andalucía libre' o Vosotros, mirones, bajad de los balcones', fueron algunas de las frases que se escucharon entre Renfe y la Diputación. La participación desbordó todas las expectativas de las fuerzas convocantes: AP, MCA, PCE, PSA, PSOE. PSP, PTE y UCD. Algunas de ellas herederas del franquismo.

Concentración de participantes ante la Diputación provincial, en la plaza de San Francisco
Concentración de participantes ante la Diputación provincial, en la plaza de San Francisco / ORTEGA

Fue un día donde las emisoras de radio participaron del protagonismo de la jornada y reflejaron en su programación la unidad de acción, la alegría de la ciudad y la esperanza de un futuro mejor. La Voz de Jaén, Radio Popular y Radio Jaén hicieron programas especiales. Esta última, retransmitió en directo de forma simultánea las manifestaciones en todas las provincias andaluzas y la que se celebró a la misma hora en Barcelona por emigrantes andaluces, respaldada por fuerzas políticas catalanas.

Ausencia de incidentes

Tanto los medios de comunicación como las informaciones que la Guardia Civil remitió en su día al Gobierno resaltaron la ausencia de incidentes. Solo en una de las reseñas de la benemérita se recogió cómo un grupo de manifestantes intentó derribar la estatua homenaje al dictador Francisco Franco, ubicada en el cruce entre el Paseo de la Estación y la avenida Ruiz Jiménez. La intervención de militantes de UGT impidió que se derribase. Tuvieron que pasar 9 años para que la imagen de Franco desapareciese de la capital. El objetivo del comité organizador fue siempre que imperase el espíritu conciliador y que ningún acto distorsionase el verdadero objetivo de la reivindicación.

En las comunicaciones de la Guardia Civil de aquellos días encontramos detalles curiosos que ahora, 40 años después, nos hacen esbozar una sonrisa. Entre ellas, se dio cuenta de que en Cambil aparecieron pintadas con los textos 'Autonomía para Andalucía' y 'Andalucía tierra de hombres sin tierra' o cómo en Santiago de la Espada, Cáritas había lanzado octavillas animando a la participación en la manifestación del 4 de diciembre. En los días posteriores, Jaén no fue ajena al dolor Andalucía por la muerte del malagueño Manuel García Caparrós en los actos del domingo. En la capital, Andújar, Linares y Alcalá la Real se secundaron paros en señal de protesta por la acción de la Policía Nacional.

La reivindicación de la autonomía para Andalucía se produjo en un contexto donde el campo jienense vivía momentos difíciles. Había falta de trabajo en algunos sectores agrarios como producto de la progresiva mecanización de las tareas agrícolas y porque se produjo un freno en la emigración a Cataluña, País Vaco, Madrid y Valencia. Precisamente, ese éxodo de la década de los 60, principios de los 70, sirvió de válvula de escape a la penosa situación por la que atravesaba la agricultura. El temor a los brotes de lucha jornalera puso en marcha el llamado Empleo Comunitario, creado por el dictador Francisco Franco a instancia de los terratenientes, muy preocupados por las posibles revueltas. En la aplicación de este subsidio agrario, antecesor de lo que después fue el PER y el actual Plan de Formación para el Empleo Agrario, tuvo un papel principal el gobernador civil, que era el encargado de repartir de manera discrecional entre los ayuntamientos el dinero que le llegaba Madrid y que tenía como destino obras públicas en pueblos. Su fin era acallar las posibles revueltas de la población. Los terratenientes estaban temerosos de que el malestar de los trabajadores del campo alentasen viejas reivindicaciones de las II República como la Reforma Agraria.

La situación de precariedad y la excesiva ruralizacion de la sociedad jienense permitieron que los jornaleros tuviesen un protagonismo especial en la jornada del 4 de diciembre. La reforma agraria, la creación de industrias de transformación y la existencia de un banco público agrícola engarzan con la reivindicación de autonomía para Andalucía. Estas exigencias no solo tienen sus antecedentes en la II República sino que enlazan con el pensamiento del padre de la patria andaluza, Blas Infante.

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