Jaén, preparada para el paro feminista

Manifestación en el Día Internacional de la Mujer en Jaén. /L. V.
Manifestación en el Día Internacional de la Mujer en Jaén. / L. V.

Este 8 de marzo será más reivindicativo que nunca, con multitud de colectivos implicados en la jornada | Sindicatos como Ustea defienden la huelga el jueves , mientras que CC OO y UGT prefieren paros parciales

LAURA VELASCO y REMEDIOS MORENTEJAÉN

El 24 de octubre de 1975 las mujeres de Islandia fueron a la huelga. Pretendían visibilizar lo indispensables que son las mujeres para la economía y la sociedad del país. Reclamaban acabar con la brecha salarial y otras formas de discriminación laboral. El 90% de las islandesas no acudió a sus puestos de trabajo ni realizó trabajo doméstico alguno y de cuidados. No hubo servicio telefónico. No hubo periódicos. Tampoco teatro. Se cancelaron vuelos por falta de azafatas y cerraron muchas fábricas. Los hombres se llevaron a sus hijos al trabajo, porque también cerraron los colegios y guarderías. Una manifestación de 25.000 mujeres, más del 11% de la población en 1975 llenó de cánticos y alegre rebeldía el corazón de Reykjavik. Meses después se aprobó una ley que garantizaba la igualdad entre hombres y mujeres que supuso grandes cambios a corto plazo, fue un paso muy importante para un país que hoy está entre los más igualitarios y justos. Cinco años después Islandia fue el primer país del mundo en elegir una presidenta. El texto anterior resume un documental que estos días se puede ver en la Red con motivo del 8 de marzo. Han pasado 42 años. En este periodo, la situación ha cambiado en España respecto a igualdad, sobre todo en el ámbito legal, pero no así en los hechos, donde la sociedad vive un parón.

El jueves se celebra el Día internacional de la Mujer y las ciudades no escatiman en actos, reivindicaciones y homenajes. Pero este 2018 es especial. El movimiento se intensifica y aterriza con fuerza la llamada huelga feminista del 8-M, al estilo de lo ocurrido en Islandia y más recientemente en Argentina. Aunque diversos colectivos difieren sobre cómo se debe afrontar la jornada, el objetivo está claro: visibilizar el trabajo que realiza la mujer en todos los ámbitos, y que sin ellas «se para el mundo».

Estas diferencias, más de forma que de fondo, no han posibilitado el acuerdo para ir todas juntas en una misma manifestación, de ahí la diversidad de convocatorias que despistan y confunden a las interesada en asistir a las actividades. Las razones para el desencuentro se dieron a conocer ayer por la Coordinadora de 8M de Jaén, que se desvinculó de la manifestación oficial de la Comisión para la Igualdad y contra la Violencia de Género. «La comisión ha hecho caso omiso a nuestras peticiones de encabezar, organizar y convocar la manifestación como se ha hecho en el resto del país. La Federación Estatal de Organizaciones Feministas coordina y abandera la jornada de lucha a nivel internacional y, por tanto, en el resto de localidades las instituciones han cedido su papel protagonista a la unidad de la fuerza feminista», explica el comunicado. «No nos sentimos representadas en estas instituciones (políticas, sindicales, sociales) -dice- que no se movilizan bajo ese paraguas real de la lucha feminista, porque en muchos casos son responsables de políticas atentatorias contra los derechos de la mujer».

Al margen de la disparidad de criterios, en Jaén, hay razones suficientes como para movilizarse el 8 de marzo. Solo un dato: la cifra de parados en Jaén en febrero, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social hecho públicos el pasado día 2 se sitúa en 51.235, de los cuales 31. 073 son mujeres.

Así, sindicatos como UGT y CC OO que se sumaron a la movilización ciudadana, han incidido en los bajos salarios de la mujer, la elevada tasa de desempleo femenino o la pasividad ante la violencia sexista. En esta línea se pronunció el secretario general de CC OO, Unai Sordo, que incidió en que las mujeres tendrían que cobrar un 30 % más para equipararse a los hombres y el 70 % de los contratos a tiempo parcial son para mujeres, que tienen carreras profesionales más discontinuas porque el cuidado de los niños y de los dependientes «recae sobre sus espaldas».

En el caso de estos dos sindicatos, apoyan para el 8 de marzo paros de dos horas por turnos, de 11:30 a 13:30 de la mañana, de 16:00 a 18:00 de la tarde y en el primer turno de noche. Además, apoyan la manifestación organizada por la Comisión para la Igualdad y contra la Violencia de Género de Jaén, que comenzará en la plaza de las Batallas a las 18:00 horas.

Mientras estos sindicatos apoyan paros parciales, otros colectivos van más allá y hacen un llamamiento a una huelga total de 24 horas. Es el caso de Ustea, CGT y CNT, que instan a un paro en todos los ámbitos: el mundo laboral, los cuidados en casa, el sector estudiantil, el consumo, etc. «Se hace para visibilizar que si las mujeres paran se para el mundo, porque el mundo está a sus espaldas», insiste Elena Infantes, responsable del secretariado de Género e Igualdad del espacio feminista de Ustea, que incide en que los hombres deben ese día y todo el año «corresponsabilizarse de todas las tareas». Este movimiento feminista de Jaén está formado por más de 20 colectivos, además de algunos sindicatos y partidos políticos.

Entre sus actividades planeadas destacan una manifestación el 7 de marzo que saldrá a las 19:00 de la plaza de San Ildefonso; y una concentración el 8 de marzo en la plaza de San Francisco que durará todo el día. «Jaén debe parar ese día para luchar contra las desigualdades de la sociedad y construir un mundo más justo junto a los hombres», apostilla Elena Infantes.

El manifiesto

Un manifiesto rige la jornada a nivel nacional (http://hacialahuelgafeminista.org/manifiesto-8m/) e incide en los motivos por los qué es necesario movilizarse tal día. Recoge múltiples ideas, entre las que destaca la necesidad de ir a la huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral. «Los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Basta de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral», señala el texto.

Hablan también de la precariedad, que se agrava para muchas de las mujeres «por tener mayor edad, ser migrada, estar racializadas o por tener diversidad funcional». «Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida: el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales», inciden.

La pensiones ocupan también un lugar primordial, rechazando pagas «de miseria, que obligan a sufrir pobreza en la vejez». «Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral, y luchamos por la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico», indica.

El manifiesto del 8-M pretende lograr que las mujeres sean protagonistas de sus vidas, su salud y de sus cuerpos, «sin ningún tipo de presión estética». «Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!», recalca. Y en el ámbito educativo, el colectivo exige un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación «y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas».

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