«Fue algo muy ilusionante en Jaén, se vivió muy bien y que sirvió después»

Fernando Calahorro, expresidente del PSOE de Jaén./F.J. CANO
Fernando Calahorro, expresidente del PSOE de Jaén. / F.J. CANO

Calahorro recuerda la dureza de las condiciones de la posterior Ley del referéndum, y que Jaén se echó a la calle en un día «ilusionante» Fernando Calahorro Expresidente PSOE de Jaén

Laura Velasco
LAURA VELASCO

Aunque ahora disfruta de su jubilación finiquitando el Grado de Historia del Arte, Fernando Calahorro vivió una intensa carrera política, llegando a ser el presidente del PSOE de la capital jienense y subdelegado del Gobierno en la provincia. De hecho, era el secretario general socialista aquí cuando el 4-D paralizó Jaén.

-¿Cómo vivió el 4-D?

-Con bastante ilusión. La comunidad autónoma andaluza intentaba engancharse al tren de las comunidades históricas. De hecho, la decisión de Andalucía fue fundamental para extender la autonomía, que parecía que estaba solo encaminada a esas comunidades históricas. Se vivió con mucha ilusión. Las condiciones de la posterior Ley del referéndum fueron muy duras y aún así se cumplieron.

-¿Cómo se comportó la sociedad jienense?

-Como en toda Andalucía, Jaén respondió, pero hay que entender la situación que vivía. La provincia contaba un grado importante de desempleo, estaba sometida al desarrollo desigual y no seguía la coyuntura económica: estaba muy atrás. Si España crecía, Jaén no, y si España decrecía, Jaén más. Había una tasa fuerte de analfabetismo, con una sociedad muy basada en la agricultura y leve potencia industrial.

-¿Reinó pues el espíritu conciliador?

-Totalmente, también después del 4-D. El Gobierno hizo campaña en contra dos años y medio después, pero la misma gente de UCD fue a votar que sí al artículo 151 de la Constitución. Entonces lo que hubo fue verdad, un pueblo muy lanzado que votó masivamente.

-¿Había miedo el 4-D?

-Para nada. Fue una fiesta en una incipiente democracia.

Hecho histórico

-¿Cree que es uno de los grandes hitos de la provincia?

-Sí, fue magnífico . Y dio paso a lo que vino después. También recuerdo el referéndum, y que la misma noche electoral no se había superado el 50% más uno que se exigía. Tuvimos que depurar el censo, que era comprobar en todos los ayuntamientos los fallecidos y darles de baja para que la Junta general lo aceptara. Había casi 20.000 censados que habían fallecido, y al darlos de baja salieron las cuentas. En la capital quizás había 1.200 o 1.300 censados de más. Exigir el 50% más uno era ponerlo muy difícil, no lo exige ni la Ley de Transparencia de Canadá para la independencia de Quebec, pero lo conseguimos. En definitiva, fue algo muy ilusionante en Jaén, se vivió muy bien y sirvió. Este proceso demuestra que cuando se hacen las cosas bien se pueden resolver.

En el caso de Cataluña los dirigentes han hecho una aberración, que demuestra un nivel bajísimo de responsabilidad con la democracia. Si allí se pidiera un referéndum para la independencia en las mismas condiciones que el de la autonomía para Andalucía a ver qué hubiera pasado. Allí han pretendido lograr con 'un voto más' en el Parlamento, no en la sociedad, la independencia unilateral. Es una locura. En Andalucía salimos a la calle legal y pacíficamente y con un referéndum pactado dentro de la Constitución.

-¿Es el 4-D un día olvidado por los andaluces, que reivindican su autonomía solo el 28 febrero?

-En España el peso de las fiestas religiosas y clásicas es muy fuerte y no ha habido un día para celebrar en familia la Constitución o el Día de Andalucía. Tenemos un problema que resolver con los hitos civiles, que son tan importantes o más que los religiosos. Es bueno que se celebren las fechas civiles, que hacen que la sociedad sea más digna y democrática.

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