La 'guerra' de Isabel por la Cuesta de Belén

Isabel esquiva un bache en los adoquines de la Cuesta de Belén./L. CÁDIZ
Isabel esquiva un bache en los adoquines de la Cuesta de Belén. / L. CÁDIZ

Una mujer de 82 años en silla de ruedas lleva cuatro años reclamando un arreglo en la calzada o en el acerado que le permita circular sin riesgo

LORENA CÁDIZJAÉN

Son pocos metros pero a Isabel Funes llevan años complicándole la vida. La Cuesta de Belén, que es la que baja desde la plaza de Belén, en el barrio del mismo nombre, hasta la avenida de Granada, es su pesadilla cada día. Isabel tiene 82 años y está en silla de ruedas desde que en 2004 una operación de cadera la dejó en esa situación. Vive en ese barrio, concretamente en la calle Santa Catalina, «y esa cuesta es mi paso obligado cada día para poder hacer mis tareas, como ir a la compra».

Isabel tiene una silla de ruedas eléctrica y la mayoría de los días, ella sola se maneja, «mis hijas están trabajando y algún día pueden venir conmigo, pero lo normal es que me mueva sola», explica.

El problema es que la calle es de adoquines y no están en buen estado de conservación, ya que hay varios socavones a lo largo de la cuesta. Una de las aceras, la de la izquierda en caso de estar bajando, es muy estrecha y además tiene pinetes colocados encima de la acera, con lo que el paso de una silla de ruedas es imposible.

En 2014 presentó su caso al Ayuntamiento, en 2015 lo hizo de nuevo con 364 firmas, y este año también

«La otra acera la arreglaron hace unos años, es más ancha, pero en mitad de la misma hay una cochera, con lo que la acera se rompe en una pendiente que hace que la silla de ruedas se me vaya hacia la calzada y no puedo controlarla. Cualquier día me va a pasar algo», explica la vecina.

En resumen, por una acera no puede pasar, por la calzada la silla se le va esquivando socavones y adoquines en mal estado, además de que está en una zona de paso de los vehículos, y por la otra, pierde el equilibrio por el vado cuando llega a mitad de la misma.

Además, «como la otra acera es tan estrecha, cuando voy por esa, me encuentro de frente a las madres con carritos o a otras personas en sillas de ruedas y a ver quién hecha para atrás», asegura Isabel, ya que esa acera está vallada y en buena parte del trayecto no hay otra salida que precisamente echar hacia atrás.

El caso es que esta vecina lleva reclamando al Ayuntamiento, desde el año 2014, que haga algo al respecto. «Lo que pido es que arreglen los adoquines, o que asfalten la calle o que amplíen la acera y bajen los pinetes a la calzada para que podamos pasar con la silla de ruedas». Asegura que nadie le dio respuesta a su petición, sobre la que guarda toda la documentación. Un año más tarde, en 2015, volvió a presentar en el Ayuntamiento la petición de arreglo de la misma, esta vez con 364 firmas que había recogida apoyando su causa, «y tampoco me respondieron».

«Este invierno subí yo misma hasta Urbanismo, que me costó mucho trabajo porque hay muchos adoquines, y volví a plantear mi problema, pero tampoco me han respondiendo», denuncia Isabel, que asegura que el paso por la Cuesta de Belén, prácticamente todos los días, le está provocando problemas de cervicales. «Solo quiero, que después de tantos años, alguien me escuche».

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