¿Qué futuro le espera a la estación de autobuses?

Vista de la entrada a la estación de autobuses, en la plaza de la Libertad/LORENA CÁDIZ
Vista de la entrada a la estación de autobuses, en la plaza de la Libertad / LORENA CÁDIZ

El debate sobre la estación intermodal ha vuelto. Si se construyera, el traslado de la estación de autobús dejaría un gran edificio vacío en pleno centro. Desde los años 90 se está pensando qué hacer con él si se diera el caso

LORENA CÁDIZJAÉN

Vuelve el debate de la estación intermodal. De su necesidad o no para la ciudad de Jaén. De su posible ubicación y de las consencuencias directas que tendría si, de verdad, este proyecto llegara a ejecutarse. Consencuencias como la conveniencia de que el tranvía estuviera funcionando, o cómo decidir cuál será el futuro del actual edificio de la estación de autobuses, teniendo en cuenta que ésta se trasladaría a la intermodal.

Un edificio en pleno centro de la ciudad, protegido por la Junta de Andalucía y que ha sido escenario de grandes y largas batallas políticas.

2,5
millones de viajeros pasan cada año por esta estación.

Hace solo unos días la Federación Empresarial Jienense de Comercio y Servicios (Comercio Jaén) habló de que el traslado de la estación de autobuses podía ser un mazazo para los comerciantes del centro. «Es un foco de actividad pues por ella pasan a diario más de dos mil personas, que acuden a Jaén a hacer gestiones de todo tipo», aseguraron. Por eso han pedido que si finalmente se lleva a cabo el traslado se estudie y planifique qué uso tendrá el edificio para que siga siendo «una locomotora de actividad».

El debate sobre si la estación de autobuses debe de continuar o no en ese edificio y el futuro del mismo está de actualidad, pero viene de lejos. De muy lejos.

Fue el sindicato UGT el que abrió el 'melón' a finales de los años noventa al apostar por construir una estación intermodal junto a Renfe o Las Fuentezuelas y unir así el tren, los autobuses urbanos e interurbanos y los taxis, y descongestionar el centro. En el año 2000, el sindicato CC OO constató la «inquietud» que generó el posible traslado y vio más ventajas que inconvenientes en mantenerla donde está, por la cercanía de los hospitales, clínicas, centros administrativos y comercios.

También la Cámara de Comercio dejó claro en el año 2000 su rechazo al traslado, pues la mayoría del comercio estaba en el centro.

El Defensor del Pueblo Andaluz también se pronunció al respecto en un informe especial que en 1999 analizó las estaciones andaluzas y aconsejó que la de Jaén mejorara su higiene y limpieza y renovara sus instalaciones, pero manteniendo su ubicación y arquitectura.

El CES reabrió el debate con su informe de 2001, a favor de una nueva estación en el mismo sitio, ya que pensaron que comportaba «más beneficios que perjuicios». La Federación Empresarial Jienense de Comercio solicitó en 2003 que no se trasladara y que se reformara, incluyendo una zona de ocio y galerías comerciales.

Noviembre de 2003 marcaba un antes y un después. El entonces concejal de Urbanismo, Manuel Peragón (PP), presentaba el que estaba llamado a ser el gran proyecto de aquel mandato, que había arrancado pocos meses antes. Anunciaba para los primeros meses de 2004 un concurso público para adjudicar la estación de autobuses, de propiedad municipal, por otros cincuenta años. Concesión que incluiría el hotel y la cafetería.

En contraprestación, el adjudicatario construiría una nueva estación subterránea, con entrada desde el Paseo de la Estación, bien a través de la calle Santo Reino o bien por Cid Campeador, y salida por la Avenida de Madrid. Encima, en la superficie, irían las taquillas y demás dependencias, aunque la mayor parte sería para una plaza y un parque con zonas verdes y juegos de niños. El resto sería para hacer un nuevo hotel de cuatro o cinco estrellas, con posible fachada hacia la avenida de Madrid, que gestionaría igualmente la empresa concesionaria.

Asimismo, el concurso público le obligaría a construir y gestionar un aparcamiento subterráneo bajo la plaza Coca de la Piñera (ahora plaza de la Libertad), de tres a cuatro plantas (entre 300 y 400 plazas) para satisfacer la elevada demanda en la zona centro. El parking estaría conectado con la estación de autobuses.

Este proyecto se fue al traste en el momento en el que la Junta de Andalucía anunció que el edificio de la estación de autobuses y el hotel no podía ser demolido porque estaba inscrito en el catálogo del Docomomo (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno) y se había incoado un expediente, lo que exigía su preservación. Eso fue en julio de 2004 y en marzo de 2006 se hizo la protección definitiva una vez que concluyó el expediente. Se consideraba (y así se sigue haciendo) que el actual edificio de la estación es uno de los mejores ejemplos en Jaén de la arquitectura racionalista del segundo tercio del siglo XX, conocida como el Movimiento Moderno, y que fue incluida en el catálogo internacional Docomomo por expertos en esa arquitectura.

En 2005, Ayuntamiento, gobernado por el PP, y Junta de Andalucía (PSOE) acercaron posturas. Se adaptó el proyecto inicial y se propuso conservar la estructura del edificio y adaptar la nueva estación de autobuses al mismo, que ya no sería subterránea. Eso sí rehabilitando el edificio. Por lo demás, se mantendría el resto de infraestructuras previstas, entre ellas, un aparcamiento bajo la plaza Coca de la Piñera.

Ese mismo año, el Gobierno municipal firmó el contrato con la empresa Olivencia SL, que antes de finales de año ya había comenzado los sondeos para el estudio geotécnico y había derribado la fuente ornamental que llevaba más de medio siglo en mitad de la plaza.

En diciembre de 2005, se declaraba de nuevo la guerra. El gabinete jurídico de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía presentaba un recurso contencioso-administrativo contra toda la operación urbanística por entender que no cumplía la legalidad. Un año más tarde, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) suspendía la intervención para la remodelación de la estación de autobuses y la construcción del hotel, aunque no las obras del aparcamiento subterráneo en el subsuelo de la plaza.

Eso no impidió que todo se paralizara por parte de la empresa, no sin antes haber vallado la plaza, donde ya habían derribado la fuente, y donde se empezó a acumular suciedad, con el correspondiente malestar de los vecinos.

En junio de 2007 hubo elecciones y PSOE e IU formaron equipo de Gobierno. Una de las acciones que llevaron a cabo los primeros días del nuevo Gobierno fue quitar la valla y limpiar la zona. Depués, tras reunirse con la empresa adjudicataria, la nueva alcaldesa, Carmen Peñalver, anunciaba que el parking no se haría, en respuesta a la demanda de los ciudadanos.

El proyecto que durante años ha defendido el PSOE ha sido soterrar las vías del tren y construir donde hoy se ubica la estación de Renfe, la estación intermodal. Allí se trasladarían los autobuses. Pero como eso no podía ser a corto plazo, se planteó la rehabilitación de la estación de autobuses y la reforma de la plaza.

En noviembre de 2009 se inauguró la estación de autobuses tras su reforma, en la que se trabajó seis meses y que costó 1,4 millones de euros, financiados por la Junta de Andalucía. Se repararon las cubiertas, se mejoró la instalación eléctrica, se construyó un nuevo pavimento en la zona de autobuses y se instalaron paneles informativos digitalizados, entre otras cosas.

En mayo de 2010, cinco años después del derribo de la fuente, se inauguró la nueva plaza Coca de la Piñera, que desde ese día pasó a llamarse plaza de la Libertad. La antigua y polémica fuente se sustituyó con esta obra por una auténtica plaza en la que hay un paso peatonal que la atraviesa justo en el centro. A los dos lados de ese paso se colocaron jardines, y en el lateral de la plaza dos fuentes de agua. Y así sigue siendo.

Otra cosa es el edificio de la estación de autobuses, que en estos nueve años ha ido deteriorándose y que vuelve a estar en un estado de dejadez considerable; hoy, de nuevo, a la espera de que se decida su futuro. Por no hablar del espacio que ocupó el hotel, que se encuentra en estado de ruina.

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