Cuatro menores son víctimas de delitos sexuales en la provincia cada mes

Niño enfadado rompe unos juguetes./RAMÓN L. PÉREZ
Niño enfadado rompe unos juguetes. / RAMÓN L. PÉREZ

De todas las denuncias que se presentan, más de la mitad tiene a un niño como damnificado y en un 25% de estas el menor no había cumplido los 13 años

ÁNGELES PEÑALVER y MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

Cada mes hay cuatro menores jienenses que son víctimas de un delito sexual. Así de crueles son las estadísticas del Ministerio de Interior. En concreto, en el año 2016 -últimos datos disponibles- hubo 44 delitos de sexuales contra menores de 18 años que engloban tanto los casos más agresivos y con violencia física como los menos virulentos. La mitad de ellos se produjeron contra víctimas que ni siquiera habían cumplido los 13 años. En total, 44 delitos de índole sexual se producen cada año en la provincia de Jaén.

Según las cifras registradas por las Fuerzas de Seguridad del Estado, de los mencionados, tres fueron agresiones sexuales con penetración a adolescentes hasta 18 años. Y del total, 32 correspondieron a delitos contra la libertad e indemnidad sexual (acoso, abuso, exhibicionismo...). Mirando las cifras de años anteriores, las medias también arrojan ese medio centenar de críos obligados a realizar actos sexuales o abusados mediante tocamientos en la provincia, e incluso se superan.

Un 36% más en un solo año

En 2010 se llegó a 59 casos. En el último año con datos se registra un incremento del 36%, ya que en 2015 fueron 28. En este tiempo hay cuatro casos juzgados de agresiones con penetración a menores de 13 años.

Desde la oenegé 'Save the Children' advierten de que, a pesar de la magnitud de las cifras, la mayoría de los casos de violencia contra la infancia no salen a la luz ni llegan a la Policía. Los niños no saben cómo denunciarlo, les da miedo o a veces ni siquiera saben que están siendo agredidos. «Salvo los datos de niños víctimas de delitos que recoge el Ministerio del Interior, no existen registros oficiales que ayuden a dimensionar esta realidad en todas sus formas», explica Javier Cuenca, responsable de 'Save the Children Andalucía'. Y la entidad recalca otra dura realidad: de todas las denuncias presentadas por delitos sexuales en España, más de la mitad tiene a un niño como damnificado.

En Jaén es así. De todas las denuncias presentadas por abuso sexual en la provincia -fueron 87 en el año 2016- más de la mitad -44- tenían a un menor como víctima. Javier Cuenca insiste en la urgencia de la aprobación de una Ley de erradicación de violencia contra la infancia para que no haya ni una muerte ni un delito más. «El abuso sexual a menores se suele extender de media cuatro años, lo que demuestra que aún no existen las herramientas necesarias para prevenir y detectar esa barbarie ni para que el niño o niña pueda denunciar», apostilla.

Formación para combatirlos

Los profesionales que más tiempo pasan con los niños no tienen formación sobre abusos sexuales y muchas veces no saben reconocer qué está pasando. Según un informe de la oenegé Save the Children, tan sólo en un 15% de los casos en los que el niño se lo contó a un profesor hubo una notificación a las autoridades competentes.

«Por eso, es imprescindible que la Administración autonómica modifique el Protocolo de Actuaciones ante el Maltrato Infantil en el ámbito educativo para que cuando el niño o la niña revele el abuso a un profesional, se notifique directamente a las autoridades, sin necesidad de que exista una sospecha fundada sobre la veracidad de la revelación», afirma el delegado de la entidad en Andalucía.

Denunciar y llevar el caso a los tribunales tampoco es una garantía de protección para el menor que ha sido víctima de abuso, según la entidad. El proceso judicial dura de media tres años, en este periodo los niños tienen que repetir su declaración «hasta tres veces».

Además del trauma que supone para el menor, declarar en estas condiciones conduce a que los testimonios no sean tenidos en cuenta y el caso sea sobreseído, lo que ocurre en seis de cada diez casos en Andalucía, provocando que el abusador pueda seguir en contacto con el niño.

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