Confirman la pena al SAS por un error que causó la muerte a una madre de trillizos

Miguel A. Platero (izq.), viudo, y su letrado J. J. Garzón./POVEDA
Miguel A. Platero (izq.), viudo, y su letrado J. J. Garzón. / POVEDA

El TSJA desestima el recurso de la sanidad andaluza y le impone el pago de 750.000 euros por una atención negligente

J. E. P.JAÉN

La sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha desestimado el recurso del Servicio Andaluz de Salud, SAS, contra una condena del Contencioso 2 de Jaén que le imponía el pago 750.000 euros de indemnización por la muerte de una mujer que dio a luz trillizos en el hospital de Jaén en 2011. Según la sentencia ahora confirmada «existió un error de diagnóstico» de los médicos, que no detectaron durante seis horas que tras la cesárea la mujer sufría una hemorragia. Pese a las quejas de la paciente y sus familiares sobre su empeoramiento no le hicieron pruebas que hubieran podido salvarle la vida. Se trata de una de las indemnizaciones más altas que han trascendido en la provincia por negligencias médicas.

El TSJA da la razón a los argumentos presentados por el letrado de la familia, Juan Jesús Garzón, e indica que «hubiera bastado con la realización de una analítica de sangre o exploración ecográfica para permitir un diagnóstico mas preciso del problema, habida cuenta de que no se trataba de un parto normal y que el proceso de gestación presentó dificultades».

El alto tribunal refiere que una enfermera observó que la paciente estaba en muy mal estado y lo trasladó a sus superiores. Varios testigos confirman la que madre tenía fuertes dolores. La mujer no era capaz ni de sostener un bolígrafo cuando una de las doctoras que intervino le planteó que firmase un consentimiento informado.

Sobre la indemnización impuesta, el TSJA la considera acertada «pues conviene recordar que la paciente fallecida tenía únicamente 30 años y acababa de dar a luz tres hijos, lo que implica la concurrencia de elementos claramente reveladores del especial daño infligido y la dolorosa situación en la que la negligente actuación médica ha dejado a su marido y descendientes, que necesariamente debe tener su reflejo en el 'quantum' indemnizatorio».

La mujer entró a quirófano a las once de la mañana del 25 de mayo de 2011. Una cesárea programada para el parto de sus trillizos a los siete meses y medio de gestación. Tras la operación la llevaron a reanimación y después, a las cuatro de la tarde, a la habitación. Se quejaba de fuertes dolores, sentía hormigueo en los brazos, le dolía el vientre y estaba muy pálida. A las siete y media avisaron por el mal estado y le dieron fármacos. Luego comenzó a gritar y a decir que estaba muy mal y le dieron más fármacos. A las diez de la noche la enfermera la notó muy mal, la pasaron a la UCI y falleció sobre las once. «Debemos llegar a la conclusión de que los profesionales no llevaron a cabo todas las medidas necesarias sanitarias», dice la sentencia, que establece de forma sólida que hubo un nexo causal entre la falta de atención y la muerte.

El SAS aún puede recurrir al Supremo en casación si observa infracción procesal.

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