El 'cazatesoros' de Egipto

El niño que soñaba con faraones tras ver los Diez Mandamientos es hoy uno de los grandes egiptólogos del panorama nacional, con descubrimientos de calado mundial

El 'cazatesoros' de Egipto
MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS

En una escena de la película 'La Momia', de 1999, uno de los 'cazatesoros' americanos, arrinconado, «hombre, mi querido amigo Benny», es amenazado de muerte. «Piensa en mis hijos», implora este. «Tú no tienes ningún hijo, Benny», le replica el atacante. «Nunca se sabe», remata Benny. Así ha llegado hogaño el antiguo Egipto a muchos, como refleja este film, con aventureros intrépidos (y chistosos) a la caza de tesoros increíbles en pirámides majestuosas y que se topaban con momias sobrenaturales en el camino y aventuras extraordinarias. Hollywood (desde las grandes superproducciones con 'Los diez mandamientos' o 'Cleopatra' a la última 'La momia' de Tom Cruise) ha hecho mucho por vender el antiguo Egipto, la duda es si mucho bien.

Precisamente, Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, con Charlton Heston y Yul Brynner, tienen mucho que ver con que Alejandro Jiménez (Jaén, 1974) esté estos días de nuevo a más de 3.500 kilómetros del Santo Reino. «Mi pasión comenzó tras ver la película y preguntarme cuándo había vivido Ramesses II. En mi casa había algún libro muy general sobre Egipto y me lo aprendí (las letras estaban muy presentes, su padre era Profesor de Filología Griega en la Universidad de Jaén y su madre maestra en un colegio público). Desde entonces no he dejado de comprar libros sobre Egipto antiguo. Claro está, ahora son más específicos», apunta.

Uno se lo quiere imaginar a él y los investigadores de la UJA en la décima campaña en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, en Asuan, así, como una suerte de intrépidos 'Indianas Jones', aunque su trabajo lógicamente requiere mucho menos de látigo o de correr delante de una bola gigante. Es más concienzudo y de estudio, lo que no le resta un ápice de emoción. Hablamos de entrar en el Egipto de los faraones, en otro mundo, en lugares donde ningún hombre ha estado en milenios.

«Nadie quería perdérselo: se iba a presenciar la apertura de una cámara intacta que no ha visto la luz desde hace casi 4.000 años», recogía el doctor en Historia Antigua y jefe de la excavación en su blog de la expedición, relatando el momento de acceder, hace más de un lustro, a la tumba de Qubbet el-Hawa. Hacía un siglo que no se encontraba en Egipto una tumba intacta como esa.

Lleva diez años al frente de este proyecto que dirige la UJA y que se ha convertido en uno de los que mayor éxito científico han tenido, por haber encontrado seis tumbas intactas o por haber descubierto el cáncer de mama más antiguo del mundo. Actualmente es la excavación pública y con fondos públicos más importante de España en Egipto. El lema del proyecto, que «usamos constantemente», es: 'Problema, solución'.

Cómo es entrar en una tumba

Cuando uno entra en una tumba lo primero que piensa, asegura, no es en las pelis de la Momia (servidor discrepa), sino «en hacerlo lo mejor posible, que no se te olvide documentar ningún detalle para que las generaciones futuras no nos critiquen», ríe. «Lo primero que llama la atención es el fuerte olor a madera», apunta. El olor de los ataúdes. No es fácil entrar a este tipo de enterramientos. En algún caso, hay pozos de trece metros de profundidad y tienen que descender atados y usar motores para sacar el material.

Su equipo ha conseguido seguir excavando pese a los recortes. 35 investigadores de universidades españolas y europeas y otros cinco egipcios. Dos tercios pertenecen a la UJA. Entre sus grandes objetivos, la confirmación e investigación de la tumba intacta de Shemai (QH34bb), hermano de uno de los gobernadores más poderosos de Egipto, Sarenput II.

Su 'viaje' se inició en año olímpico, en 1992. Tras terminar la Selectividad su madre le regaló su primero a Egipto, «un momento que siempre recordaré».

«Nos roban a todos»

Fue en 2004 cuando Jiménez, que trabajaba en Londres, aprovechó un programa de la Junta para el retorno de doctores a centros de investigación andaluces. Empezó a trabajar en la UJA y a tener contactos en el Servicio de Antigüedades Egipcias. Cuando tuvo la oportunidad de trabajar en la primera misión que iba a volver al cementerio de Asuan desde 1984, que era italiana, no se lo pensó. Cosas de la vida, las relaciones entre egipcios e italianos se deterioraron y los egipcios le ofrecieron a él seguir trabajando. «Son trenes que pasan una vez en la vida», valora. Y lo cogió.

La investigación sirve para reconstruir 'todo'. Las grandes construcciones o el oro, que pudo cegar a gentes de aquella época y del presente, no se traducía en que la población viviera bien. Y las enfermedades ya eran muchas de las de hoy. De la importancia del doctor jienense da buena cuenta, verbigracia, la invitación que le cursó el museo del Louvre, uno de los centros más prestigiosos en el ámbito del estudio del antiguo Egipto.

Su equipo ha descubierto el cáncer de mama más antiguo del mundo, en una momia de casi 4.000 años

El jienense ha denunciado activamente saqueos de los bienes arqueológicos, desgraciadamente, «una realidad en Egipto y en Andalucía. Es preciso aprobar una legislación mucho más severa contra los expoliadores. Porque nos roban a todos».

«¿Lo primero que llama la atención al entrar a una tumba? El fuerte olor a madera»

Su otra gran pasión (la principal) son sus «dos hijas pequeñas que absorben todo mi tiempo cuando estoy en Jaén. Además, es una forma de compensarlas por estar tanto tiempo siempre fuera de casa».

Su sueño es «descubrir un texto de relevancia histórica», como una biografía de un gobernador. ¿Qué resta por descubrir en Egipto? «Mucho. En nuestra necrópolis, que conocemos cien tumbas, no llevaremos ni un 30%. Me moriré y no veré el final de la excavación. Son 3.000 años de Historia», apunta. Y ahí está él contribuyendo a reconstruirla, un jienense haciendo Historia.

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