Buscan a un maltratador y a su supuesta víctima, que está ilocalizable y en peligro

Un hombre muestra un dispositivo de control telemático./IDEAL
Un hombre muestra un dispositivo de control telemático. / IDEAL

La Fiscalía ve alto riesgo ya que espera juicio por rajarle supuestamente la cara y fue detenido por amenazar con cortarle la mano con un hacha

JUAN ESTEBAN POVEDAJaén

La Guardia Civil y la Policía Nacional tenían ayer orden de localizar a Gabriel M.M., de 35 años, a toda costa. La última vez que se tuvo noticia de él fue en Bailén. La Fiscalía de Jaén cree que está con su pareja, a la que en teoría no puede acercarse por una orden judicial. Pero se acerca. Ella lo permite. Hasta dos pulseras antimaltratadores le han puesto en el último año y medio, en vano. No pueden separarla de ella. El Ministerio Público cree que la mujer está en grave peligro. Hace varias semanas Gabriel fue detenido por amenazarla con cortarle una mano. No fue solo de palabra. Supuestamente empuñaba un hacha. La chica, según interpreta la fiscal especializada en violencia de género, Gracia Rodríguez Velasco, está atrapada en una espiral de violencia de la que no es capaz de salir, y pese a partes médicos y testimonios recabados por la Justicia niega que él le pegue. Aunque, asegura Rodríguez, se está jugando la vida.

Ella tuvo una relación anterior que también acabó en el juzgado con un primo de Gabriel. Desde el verano de 2014 están juntos. Él tiene una larga lista de antecedentes (además de por asuntos de pareja también por robo en diversas modalidades, conducción bajo los efectos del alcohol, resistencia...). Fiscalía sostiene que desde el principio él la ha insultado y agredido. Le amenazaba con rajarle la cara, le escupía, le echaba el café por la cabeza. Lo dejaron cuando ella estaba embarazada pero volvieron. Y lo volvieron a dejar.

Cien puntos de sutura

El 1 de julio de 2015 quedaron para que él pudiese ver a su hija. «Sacó del bolsillo unas tijeras pequeñas, le tiró del pelo para atrás haciéndola caer con su niña en brazos y le rajó ambas mejillas. 'Hoy sí me vas a denuncias, me da igual, ya me la juego todo, ya no vas a lucir más cara bonita, cuando te mires al espejo te vas a acordar siempre de mi'», le dijo según consta en el escrito de acusación del Fiscal en un caso que está pendiente de juicio.

Por aquello le dieron a ella cien puntos de sutura. Pero aún así volvieron ese mismo mes. Ella dijo a la Policía se lo habían hecho dos mujeres con las que se había peleado. Y siguieron los malos tratos. Según el Fiscal, él le puso en otra ocasión un cuchillo en el cuello. Otra vez que ella se había ido a casa de una amiga echó la puerta abajo y la sacó a punta de navaja. Llegó a vender los pañales de la niña, y sus papillas, para comprarse drogas. Llegó a llevarse supuestamente a otra hija de ella (de una pareja anterior) para impedir que le contase a nadie lo que pasaba. Aunque había una orden de alejamiento que no le permitía acercarse, seguía llamándola, según el Fiscal.

En julio de 2016 le pusieron una pulsera que le impedía acercarse a 20 kilómetros de su pareja. Él se quitó el artefacto en a menos tres ocasiones y lo dejó descargado otra más. La mujer acabó dejando el dispositivo de seguridad en su casa de Jaén y se fueron a vivir a Bailén, fuera del alcance del control telemático.

Allí continuó la historia de malos tratos. Hasta que en diciembre él fue puesto a disposición del juzgado de Linares por amenazar con contarle una mano, con un hacha lista para convertir las palabras en hechos, supuestamente.

El juzgado de Linares le impuso el uso de una pulsera antimaltrato. La empresa que gestiona el sistema detectó que la misma mujer ya estaba 'protegida' del mismo hombre por otra pulsera que había dejado de funcionar. La del juzgado de Linares ha estado activa un tiempo. Hasta hace unos días. Ella la ha dejado en la casa que dio como domicilio habitual en Bailén. Y ha desaparecido. A él tampoco lo encuentran.

103 pulseras

Un total de 103 maltratadores tienen colocado actualmente un sistema telemático de control en la provincia de Jaén, un instrumento para proteger de sus agresores a las víctimas de violencia de género y que comenzó a aplicarse en 2009.

Este número de las popularmente conocidas como «pulseras» convierte a Jaén, después de Almería, en la segunda provincia española que en relación con su población cuenta con más dispositivos de este tipo en funcionamiento. La Fiscalía las considera un instrumento muy útil para proteger a las víctimas. En este caso, sin embargo, el problema es que la víctima no quiere ser protegida.

«Esta mujer es víctima de una espiral de violencia de género. Hay partes médicos y muchos indicios de que le pega, pero no quiere declarar contra él», dice la fiscal Gracia Rodríguez, quien admite que se trata de un caso especialmente difícil. Y de mucho riesgo.

Se va a dar cuenta al Servicio de Atención a la Víctima y al Instituto de la Mujer para intentar que la chica reciba asistencia psicológica, que comprenda que vive atrapada en una espiral de violencia, que sea consciente de los recursos que tiene a sus disposición para ayudarla y que sea capaz de tomar decisiones para salir de ella. «Es lo único que se puede hacer ya en casos en los que la pulsera no es suficiente», admite Rodríguez. Eso sí, lo primero es localizarla. Y que esté sana y salva.

298 personas pasan por las casas de acogida de Jaén

Un total de 2.475 personas, 1.265 de ellas mujeres y 1.210 menores o personas dependientes a su cargo, fueron atendidas el pasado año en la red de centros del Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM). De las 2.475 personas acogidas en 2017, 570 fueron atendidas en Sevilla (292 mujeres y 278 personas dependientes); 346 en Cádiz (181 mujeres y 165 menores); 338 en Granada (156 mujeres y 182 hijas e hijos); 318 en Málaga (154 mujeres y 164 personas dependientes); 298 en Jaén (132 mujeres y 166 dependientes); 236 en Córdoba (125 mujeres y 111 menores); 198 en Almería (117 mujeres y 81 dependientes); y 171 en Huelva (108 mujeres y 63 menores). Las víctimas atendidas en el 2017 suponen un 6,22 por ciento más que el año anterior, según los datos hechos públicos por la Junta.

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