Ideal

Doce años de un antes y un después urbanístico

Dos vecinos de Las Protegidas contemplan desde su balcón el nuevo centro comercial.
Dos vecinos de Las Protegidas contemplan desde su balcón el nuevo centro comercial. / F.J. Cano
  • El derribo de Peritos y el campo de fútbol y la construcción de El Corte Inglés no ha cambiado la ciudad como se esperaba

A las siete de la mañana de mañana domingo, 9 de abril, se cumplirán doce años desde que una máquina 'atacara' sin compasión a la fachada principal de lo que había sido la Escuela de Peritos. A base de 'mordiscos' Jaén decía adiós a ese pórtico de entrada y a esas escalinatas, situadas en la esquina entre la calle Virgen de la Cabeza y la avenida de Madrid, por los que, hasta ese momento, había pasado una parte importante de la historia de la ciudad.

El edificio de la antigua Escuela Politécnica Superior (Peritos) tardó varias semanas en quedar completamente reducido a polvo. Eran seis plantas que echar abajo en una zona de mucho tráfico y el peligro de que cayeran cascotes a los coches era muy elevado, por lo que hubo que extremar las medidas de seguridad. No es difícil imaginar que todos esos trabajos se tradujeron en un caos circulatorio, sobre todo porque obligaron a cortar varios carriles.

Ver la progresiva desaparición de Peritos hizo que muchos jienenses se acercaran a contemplar el espectáculo de cerca. Los vecinos del barrio de Las Protegidas, justo en frente, quisieran o no, ocuparon las primeras filas.

Solo unos días más tarde, el 14 de abril, comenzaba el derribo del viejo estadio de La Victoria, justo al lado de Peritos, en la calle Virgen de la Cabeza. Ese día también fueron muchos los seguidores que se acercaron al viejo estadio para ver de cerca cómo caía la estructura de la tribuna. Era el adiós de verdad a un escenario deportivo inaugurado el 29 de octubre de 1944.

El nuevo estadio de La Victoria se había construido ya en la carretera de Granada, y ambos espacios, tanto Peritos como el antiguo estado, llevaban años sin uso. Todo eso cambió aquel mes de abril, ya que el derribo de ambos dejó paso al gran 'gigante verde'. De inmediato comenzaron las obras de construcción del nuevo edificio de El Corte Inglés, que acabó inaugurándose a finales de 2007.

Hubo que esperar unos cuantos años más para ver toda la zona de nuevo urbanizada. En 2015 se inauguraba el centro deportivo de La Victoria y unos meses después el parque que queda entre ambos edificios y por el que hoy, cada tarde, corren y juegan multitud de niños.

Aquella operación urbanística fue una de las más importantes que ha vivido la ciudad en los últimos tiempos, y se hizo con la intención de que marcara un antes y un después en la organización de la ciudad, sobre todo a nivel comercial y residencial. La pregunta es: ¿se ha conseguido?

«No era el sitio»

Doce años después, el arquitecto Rafael Hayas, de la empresa Civitasnova, ofrece su propia visión. «Estamos hablando de una operación que se realiza entre 2005 y 2007, en pleno boom inmobiliario. Desde 2007 en adelante, cuando estalló la crisis, no habido operaciones urbanísticas importantes, es decir, que lo que hay ahora es lo que se hizo hace diez años», recuerda el arquitecto. «No se puede decir que fue una equivocación, pero ese no era el sitio para una zona comercial». Según defiende Hayas, «la avenida de Madrid no puede ser la zona comercial de esta ciudad porque es estrecha y porque no es cómoda. No permite pasear tranquilamente, ni ir viendo escaparates. Es más, solo para cruzar de una acerca a otra ya es complicado».

Eso supone que se levanto un gran centro comercial en pleno centro de la ciudad, pero a diferencia de lo que ocurre en otras muchas ciudades, no ha sido un polo de atracción para el resto del comercio, por esos motivos. Una zona más tranquila, junto a El Corte Inglés, que se sí puede invitar a un paseo, es el barrio de Las Protegidas, «el problema es que son bloques que no tienen bajos comerciales».

Todo esto se tradujo, años atrás, «en un palo importante para el comercio tradicional situado en la 'T' que forman las calles Navas de Tolosa, la calle Rastro y Madre Soledad Torres Acosta». «La gente aparcaba en el parking de El Corte Inglés y no iba andando hasta el centro. Eso coincidió con los años más duros de la crisis, y cada día veías como un nuevo comercio cerraba sus puertas», recuerda el arquitecto.

«Hubo muchas operaciones en los años 'precrisis' desafortunadas para Jaén», continúa Hayas y pone dos ejemplos claros: el Teatro Infanta Leonor y el Museo Ibero.

«El consumidor habitual del teatro es un consumidor local, que reside en Jaén. Es un edificio, por tanto, que necesita de buenos accesos y aparcamiento porque el público va a llegar y se va a ir a la misma hora, coincidiendo con el horario de las funciones. En cambio el Museo es un edificio que sobre todo van a visitar los turistas, y que no necesita estar en pleno centro, ni de grandes accesos porque las entradas y salidas no van a ser masivas. Se podría haber hecho el teatro donde está el museo y el museo donde está el teatro», defiende el arquitecto.

«La sensación que me da es que en esta ciudad vamos dando pasos para atrás». Por ejemplo, Hayas defiende el barrio del Bulevar, como un barrio bonito, bueno para residir por el parque y por la cantidad de servicios con que cuenta, pero en el que no se ha seguido una armonía a la hora de diseñar los edificios. «Es un tema que sale en conversaciones con otros colegas, y muchos coincidimos que el mejor diseño de esta ciudad, a nivel urbanístico, lo tiene el Polígono del Valle. Es una avenida amplia, con viviendas que no se hacen sombra y separadas por zonas verdes, independientemente de que los edificios tengan ya muchos años o del estado en el que se encuentren, pero a nivel urbanístico, es un gran diseño».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate