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A la cárcel una mujer que se grabó en una escena de sexo con su hijo

La Policía busca ahora el vídeo y otros más en las redes sociales y sitios habituales de pedofilia.
La Policía busca ahora el vídeo y otros más en las redes sociales y sitios habituales de pedofilia. / IDEAL
  • Se las envió a un hombre con el que mantenía una relación a través de chats de internet y que también está en prisión

Esta historia empezó en un chat de internet y acaba, de momento, en una celda de la prisión provincial de Jaén. Una mujer y su expareja están en la cárcel por orden de un juzgado de Linares. La mujer por grabar escenas de sexo en las que intervenía ella junto a su hijo, menor de edad. Él como incitador de estas prácticas y como destinatario de las imágenes, que supuestamente se tomaron por su capricho y para su 'consumo'. La investigación de la Policía Nacional sobre este caso sigue abierta, pues se intenta determinar si el vídeo detectado es el único que existe, y si fue compartido a través de internet o por cualquier otro medio.

Esta historia comienza hace ya «varios años», según las fuentes consultadas sobre el caso. Una mujer, separada y con hijos, conoce a un hombre a través de chats de internet. Ella vive en una localidad de la provincia de Jaén. Él a cientos de kilómetros distancia. Hablan. Se entienden. Se van conociendo. Llega a establecer entre ellos un vínculo sentimental. Siempre en la distancia, sin contacto físico.

Como en todas las relaciones de pareja, hay momentos en la que temperatura de los encuentros sube. Comparten comentarios e imágenes de contenido sexual entre dos adultos a través de la red.

Él también comienza a hablarle a ella de su tortuoso pasado sexual. Que mantenía relaciones con alguien de su familia. Con una hermana. Y le hace sugerencias a la mujer sobre qué le gustaría ver en la pantalla de su ordenador. Qué le gustaría que ella hiciese. La mujer, según consta en las diligencias que sigue un juzgado de Linares, llegó a declarar tiempo después que el hombre le consiguió crear una enorme «dependencia emocional». Así que ella se sintió empujada a complacerle, según su versión.

En las averiguaciones que ha hecho la Justicia consta la existencia de una grabación de contenido sexual en la que participa la madre con un hijo suyo, menor de edad en el momento en el que se tomaron las imágenes. Sin embargo, consta también que ella habló en sus declaraciones de «varias» grabaciones.

Esta historia continúa con el salto de la relación 'virtual' entre el hombre y la mujer a un relación real, física. Llegaron a verse. Estuvieron juntos. Ella, indican fuentes cercanas al caso, se quedó incluso embarazada.

Pero la relación no funcionó. Todo acabó mal. Hubo una separación y una denuncia. De por medio, y para enturbiar las relaciones entre las partes, estaba la custodia del hijo en común. Ella acabó declarando que en la separación él llegó a amenazarla con difundir las imágenes que supuestamente ese habían grabado mucho tiempo atrás, cuando aún su relación era a distancia y sólo se veían a través del ordenador.

Se declara inocente

El hombre siempre ha dicho que él ni incitó ni obligó a la mujer a hacer nada. Que si hizo algo con su hijo es cosa suya.

La Policía Nacional abrió diligencias y acabó deteniéndolos a los dos. Presentó las pruebas recabadas en la investigación al juzgado. Allí, tras tomar declaración a los implicados días atrás se decidió el ingreso en prisión del hombre y de la mujer. Mientras, la Policía sigue investigando para aclarar si alguien más pudo ver las imágenes porque se compartieron de alguna forma, y también si hay más vídeos que puedan ser delictivos.

Esta historia, según las fuentes consultadas en el mundo de la Justicia, es insólita. Los casos de abusos a menores son relativamente frecuente. En un altísimo porcentaje los investigados son parientes o personas del entorno cercano de los menores. Con cierta frecuencia aparecen en las causas judiciales padrastros, y algunas veces los padres. Pero los casos en los que las sospechas recaen sobre una madre se cuentan con los dedos de una mano en los últimos años en la provincia de Jaén.