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La emotiva carta de una niña jienense tras ganar la batalla al cáncer

Elena Colmenero.
Elena Colmenero. / aladina.org
  • A Elena la enfermedad le robó la niñez, pero admite “valorar más esta preciada vida” tras haber pasado por ella

Elena Colmenero, una jienense de 14 años, tenía que haberse preocupado durante su infancia por aprobar el curso, jugar con sus amigos y disfrutar con su familia de los años de mayor inocencia. Sin embargo, el cáncer se cruzó en su camino. A día de hoy, esta “superviviente”, como ella misma se define, da “gracias” a la enfermedad por haberle hecho valorar más la vida, a través de una emotiva carta en la que refleja la dureza del cáncer:

Eh tú, sí tú. Tú, el culpable de todo esto, de hacerme llevar durante el resto de mi vida este gran rastro que dejaste en mí. Tú, el que me quitó mi niñez, esa etapa tan preciada que me robaste sin preguntar y por la cual estoy tan enfadada contigo. Tú, el que me enseñaste a mantenerme viva, algo muy distinto al término 'vivir' que con tan solo 11 años debería haber experimentado. Tú, el que te reflejas en el espejo al mirarme y el que me ha hecho llorar tantas veces. Tú, el que también me hiciste vomitar, sangrar, perder el conocimiento, el apetito y, a veces, hasta las ganas de vivir. Tú, que te has llevado a tanta gente por delante sin importar edad, situación o necesidad. Simplemente les hiciste volar. Tú, que sigues reclutando a tantas personas para tu plan macabro, sin darles algo de ayuda donde poder aferrarse. Solo te limitas a lanzar piedras en su camino, para que estos reclutas se conviertan en esclavos sin culpabilidad. Sí... Todo esto puedes crear en tan solo unos minutos. Contento ¿verdad? Tú mismo lo conseguiste. Pero, ¿ sabes qué? Estoy aquí, respirando, viviendo. No me conseguiste derrotar. Por ello hoy te doy las gracias, sí. Puedes ser un gran capullo, pero me has demostrado miles de cosas que solo tú me podías enseñar. Gracias a ti he conocido a gente maravillosa, que me acompañarán en este camino, un camino ahora lejos de ti. Gracias por hacerme valorar esta preciada vida, que muchos por desgracia hoy no la pueden apreciar.

Me enseñaste que no hace falta tener una gran musculatura para poder luchar, simplemente fuerza de voluntad. Todo esto podría ser resumido en un gran gracias por hacerme crecer, vivir y, sobretodo, hacerme cada día mas feliz".