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Clínicas Luis Baños: consejos para movilizar a una persona dependiente

Clínicas Luis Baños: consejos para movilizar a una persona dependiente
  • Todas estas tareas requieren a un profesional cercano y adecuadamente formado para que cumpla estas funciones de la mejor manera posible, haciendo que el anciano utilice sus recursos físicos

La importancia del cuidado de las personas mayores influye decisivamente en la conservación de un buen estado de su salud, reduciendo al máximo la aparición de lesiones por la inmovilización como es el caso de las escaras o úlceras por presión, o incidencias por una mala movilización.

El cuidado de cosas tan sencillas como el control postural, los cambios posicionales, el cuidado de la higiene, un buen control de la medicación y una alimentación adecuada a sus necesidades y limitaciones son algunos de los aspectos que deberemos tener más en cuenta.

Todas estas tareas requieren a un profesional cercano y adecuadamente formado para que cumpla estas funciones de la mejor manera posible, haciendo que el anciano utilice sus recursos físicos con la mayor autonomía posible y evitando cualquier tipo de daño.

Para ello es indispensable el conocimiento de técnicas de movilización de personas mayores, en las cuales se utilizan gestos y estrategias para actuar con el menor esfuerzo posible sin lesionar a ninguno de los dos intervinientes.

Recomendaciones generales

Debemos tener en consideración varios puntos en cuanto a la movilización de personas mayores.

- La mayor parte de la fuerza que vamos a utilizar va a proceder de nuestras piernas ya que están dotadas de musculatura de mayor calibre para coger peso, debemos mantenerlas en una posición de semiflexión y en la misma dirección del movimiento.

- Nuestra espalda debe mantenerse en una posición erguida para evitar dañarnos estructuras discales y osteo-músculo-ligamentosos.

- Los pies del cuidador van a bloquear los pies del anciano para evitar que pueda escurrirse y además pueda colaborar haciendo fuerza y apoyo con los mismos. La posición de nuestros pies debe ser amplia, a la anchura de nuestras caderas para tener una buena base de sustentación.

En el caso de que la persona mayor tenga un peso demasiado elevado o no colabore con el personal cuidador, debemos utilizar medios que nos hagan posible la movilización como son las grúas.

Para la movilización en la cama

- La movilización es más fácil sobre una superficie estable y no demasiado blanda. Utilizar siempre la colaboración del anciano mediante el apoyo de sus piernas flexionadas, haciendo con ello que pueda elevar la pelvis en caso de querer su desplazamiento.

- Para pasar a posición de sedestación desde el decúbito, hacerlo mejor desde la posición lateral, sacando las piernas dobladas de la camilla, haciendo que colabore con el apoyo de su brazo. Intentar no levantarlo nunca desde posición supina.

Para el paso desde un asiento a otro

- Levantar al anciano pidiendo su colaboración abrazándolo y rodeando su tronco agarrándolo por detrás de la cintura, pasándolo a bipedestación y mediante un giro de nuestro cuerpo y el suyo pasar así a la nueva superficie.

Debemos cuidar la salud de nuestros mayores, ya que ellos dedicaron todo su esfuerzo por cuidar a los más jóvenes cuando más lo necesitaron. En nuestras manos tenemos el poder de mejorar su calidad de vida, y con ello la de todos los de su alrededor.