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Somos lo que nuestra madre comió

Somos lo que nuestra madre comió
  • AULA DEL ACEITE DE OLIVA VIRGEN | DIETA MEDITERRÁNEA

  • El aceite de oliva ayuda a las embarazadas a proteger el desarrollo del feto

  • Una madre con problemas de obesidad o que siga dietas no adecuadas en la gestación puede estar marcando el futuro de su hijo creando una predisposición a que sea obeso cuando crezca

Cuántas veces hemos oído la siguiente frase: «Somos lo que comemos». Pero, ¡y si les digo que «somos lo que nuestra madre comió»! Pues efectivamente, la nutrición materna influye decisivamente en la salud futura de sus hijos. Hoy sabemos que hay una clara conexión entre el tipo de grasas consumidas por la madre y ciertas alteraciones metabólicas padecidas por sus hijos. Este es un tema muy interesante pues abre la posibilidad de intervenir en la cantidad y calidad de las grasas presentes en la dieta de las mujeres embarazadas y lactantes, con el objetivo de beneficiar la futura salud de su descendencia. Le explico brevemente cuál es la conexión.

Pongamos como ejemplo el problema de la obesidad y de las enfermedades asociadas a ella. Nuestro deseo de comer, va más allá de nuestra fuerza de voluntad ya que está finamente regulado por nuestro cerebro y, más concretamente, por una porción de él que se denomina hipotálamo. Es aquí donde se controlan los mecanismos de saciedad y apetito y, si este control está alterado, el resultado es el aumento de peso por excesiva ingesta calórica, es decir, por comer demasiado. Diversos estudios evidencian que, las dietas ricas en grasas saturadas, ácidos grasos trans y ácidos grasos poliinsaturados omega 6, inducen un proceso inflamatorio de bajo grado en el hipotálamo, que sería el causante del mal funcionamiento de éste en relación al control del apetito, lo que favorecería el sobrepeso. Lo destacable es que, si la madre tiene una dieta rica en estos ácidos grasos durante el embarazo o lactancia, provocaría el mismo estado inflamatorio en el hipotálamo en su hijo.

Dieta materna

Sabemos que la dieta materna tiene un impacto fundamental en el desarrollo, estructura y función de los órganos de su hijo. Su impacto podría ir asociado a alteraciones en la formación de los órganos infantiles o, modificaciones epigenéticas que se relacionan con la expresión de los genes. Estas alteraciones pueden perdurar toda la vida, incluso, pueden ser transmitidas a las generaciones futuras. Como pueden comprobar, es una cuestión de gran trascendencia que la mujer tenga una dieta adecuada. Una madre con problemas de obesidad puede estar marcando el futuro de su hijo al predisponerlo también a ser obeso.

Habría que prestar más atención a las dietas lipotóxicas por las implicaciones negativas en nuestra salud. No obstante, no todas las grasas tienen estas repercusiones.

Diversos estudios han constatado que, los aceites de oliva (ricos en ácidos grasos monoinsaturados) son capaces de revertir el estado inflamatorio del hipotálamo estabilizando su normal funcionamiento, así como las alteraciones metabólicas asociadas a aquel. Como conclusión final, insistir en la presencia de los aceites de oliva vírgenes en la dieta de las mujeres embarazadas y lactantes, lo que beneficiará a ella y a su hijo.