Ideal

Un estudiante de arquitectura diseña un Centro de Inserción para presos en la nave de Dhul

Carlos Rodríguez, abajo a la derecha de la imagen, en la nave abandonada de Dhul.
Carlos Rodríguez, abajo a la derecha de la imagen, en la nave abandonada de Dhul. / C. R.
  • Instituciones Penitenciarias lleva desde 2009 intentando levantar un centro para reinsertar internos en tercer grado

Cinco años lleva abandonada la nave donde Dhul, del grupo Nueva Rumasa, iba a hacer una planta de platos precocinados en Jaén. Los Ruiz Mateos quebraron y la nave quedó a medio hacer. Abandonada. Carlos Rodríguez, arquitecto titulado por la Universidad de Málaga, ha hecho su proyecto fin de carrera sobre esta estructura. Plantea aprovecharla para construir un Centro de Inserción Social para Instituciones Penitenciarias. Jaén es la única provincia andaluza sin este servicio que permite el tránsito de los presos a la libertad con mayores oportunidades de resinserción social. Se trataría de un espacio donde internos de tercer grado irían a dormir, llevando el resto del tiempo una vida libre y formándose para reinsertarse. Este arquitecto malagueño lo ha diseñado todo al detalle.

«Me encontré casi sin quererlo con un gran esqueleto de hormigón que dominaba un paisaje colmado de olivares. Su amplitud espacial y su estética brutalista captó rápidamente mi atención. Para mi sorpresa aquel esqueleto eran los restos del que sin duda iba a ser el proyecto estrella de la ciudad de Jaén (...) A falta de varios meses para completar el edificio, la empresa entró en concurso de acreedores dejando una huella que a día de hoy sigue buscando un significado. Se emplaza en un tejido industrial a las afueras de la ciudad entre los límites de lo rural y lo urbano, lo que permite que este sea un espacio con un aparente clima de calma y tranquilidad debido a que apenas existe tráfico rodado y tampoco hay ninguna edificación que la rodee. Lo que en principio entendemos como un fracaso tanto urbano como arquitectónico, se convierte en un espacio de oportunidad que nos permitirá dotar a la ciudad de Jaén de un equipamiento del que ya no puede seguir prescindiendo, ya que esta tiene el dudoso honor de ser la única provincia andaluza que carece de un centro penitenciario de tercer grado (CIS)», asegura el autor del proyecto.

Fácil de adaptar

El arquitecto explica que «tanto la geometría de la nave como el tamaño de la parcela se adaptan correctamente a lo que podría ser el programa de un centro de estas características». El centro penitenciario 'matriz' Jaén II está apenas a unos kilómetros de distancia. Además, su inserción en una zona industrial lo convierte en idóneo con vistas a la cercanía de empresas donde los internos pudieran encontrar una segunda oportunidad.

La nave de Dhul se diseñó como un 'Lego' donde se iban ensamblando piezas de hormigón fabricadas en otro punto. Esta forma de construir hace que todo sea «muy flexible», pues se pueden seguir ensamblando módulos o hacer modificaciones a lo ya hecho según interese al nuevo proyecto. Así en la planta baja hay espacio para zonas de trabajo (talleres, aulas y demás) y de servicios (comedor, lavandería ...) mientras que el nivel superior podría ser zona residencial.

El proyecto fin de carrera de Carlos Rodríguez lo contempla al detalle. Y lo cuantifica. Harían falta 8,5 millones de euros, más la parcela. La finca fue embargada por un juzgado de Granada cuando los Ruiz Mateos entraron en concurso de acreedores.

Desde 2009

Instituciones Penitenciarias intenta desde 2009 conseguir un Centro de Inserción Social en Jaén. Quien fuera subdelegado del Gobierno en esa época, Fernando Calahorro, ya mantuvo diversos contactos en busca de los terrenos adecuados.

En 2011, cuando ya habían quebrado los Ruiz Mateos y la nave de Dhul había sido abandonada, el anterior alcalde de la capital, José Enrique Fernández de Moya, se reunió con el entonces director del Centro Penitenciario Jaén II, Juan Antonio Marín, para abordar la construcción de un centro de inserción social con capacidad para cien reclusos, ya que Jaén es la única provincia que no tiene. El alcalde mostró su «total apoyo» y anunció que el Ayuntamiento «pondrá a disposición de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el suelo necesario en el entorno de Vaciacostales». También se prometió una exención fiscal para su construcción, que iría a cargo del Estado. Anunció que se pondrían a trabajar técnicos de ambas administraciones.

Apenas un año después, sin embargo, la secretaría general de Instituciones Penitenciarias confirmó que no abriría más centros o instalaciones penitenciarias sin disponer de los recursos humanos adecuados. Por este motivo, dijeron desde el sindicato Acaip, se dio orden de parar las licitaciones que estaban pendientes, entre las que se encontraba el Centro de Inserción Social de la cárcel jienense.

Desde entonces no se ha producido ningún avance. El Centro forma parte de reivindicaciones que sindicatos penitenciarios recuerdan cada cierto tiempo, sin muchos visos de que alguien los atienda de momento.

«La puesta en valor del patrimonio material es el primer paso para evitar su destrucción. La máxima que debiera regir estos tiempos no ha de ser otra que la de tomar conciencia de que dar un nuevo significado a las edificaciones abandonadas de nuestras ciudades es la única forma de garantizar su supervivencia en el futuro. Y aunque esto parezca una obviedad, en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que detrás de cada una de esas estructuras hay una historia que merece ser contada», asegura el arquitecto Carlos Rodríguez, que siendo aún estudiante, como trabajo fin de carrera, soñó un Centro de Inserción Social en la nave abandonada de Dhul en Jaén.