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Una década de martillazos a las cuentas

La oposición 'inauguró' con uno de juguete el marco 'parking' proyectado en el Bulevar.
La oposición 'inauguró' con uno de juguete el marco 'parking' proyectado en el Bulevar. / IDEAL
  • El déficit estructural del Ayuntamiento jienense obliga a incluir ingresos virtuales, sobre todo 'parking'

  • El actual gobierno local acude de nuevo a la concesión de suelo para su gestión privada, como única forma de cuadrar el presupuesto y a pesar de la experiencia

Jaén, capital mundial del aceite, los íberos y los ‘parking’. Elaborar los presupuestos de su ayuntamiento – el más endeudado del país per cápita – es tan difícil como la cuadratura del círculo, por lo que para darle forma y cuadrar los ingresos y gastos de cada año sólo cabe, según la frase hecha, hacerlo a martillazos, como si de forja se tratara. A golpe sobre todo de aparcamientos virtuales, que de haberse hecho sólo los previstos en lo que va de siglo habrían minado el subsuelo. Y los que aún queden por presupuestar para ‘enjugar’ el déficit contable. Porque, como apuntó este lunes el actual concejal de Hacienda, Manuel Bonilla (PP), «si alguien tiene un mecanismo para solventar esa diferencia presupuestaria (de 60 a 70 millones anuales)», que se lo haga saber.

El ritual es cada año el mismo. El comentario previo a cada borrador presupuestario es intentar adivinar cómo cuadrará el concejal de turno ese déficit estructural, si habrá más imaginación, más ingeniería contable, o serán los socorridos ‘parking’ de papel. Y el resultado al final de cada año, con la liquidación del ejercicio, no varía: nada ingresado, desfase contable, nuevos créditos para atender los gastos comprometidos y que tampoco varían y, como resultado final, más deuda.

Hasta el Castillo

Por vender, el Ayuntamiento llegó hasta incluir en los presupuestos de 2003 la concesión del Castillo de Santa Catalina. Y es que, desde hace más de una década, los distintos gobiernos municipales han incluido en los presupuestos conceptos variopintos para cuadrar unas cuentas. Y sucesivamente ha ‘vendido’ terrenos, la gestión de instalaciones deportivas, del estadio de fútbol o hasta su emblemática fortaleza. Pero sobre todo ‘parking’, que nunca se hicieron.

El caso más sonado fue al comienzo del anterior mandato municipal cuando se proyectó un macro ‘parking’ en el Bulevar, de los más grandes de España, robotizado hasta el punto de que los conductores dejaban el vehículo en la puerta y no llegaban a entrar en el mismo ni para recogerlo. Pese a las dudas por la experiencia acumulada, el gobierno municipal insistió en el mismo y en los presupuestos del año siguiente volvió a incluir más ingresos con cargo a dicho ‘parking’, asegurando que había empresas interesadas, con ilustraciones en ruedas de prensa sobre la modernas instalaciones futuras.

Y la concesión administrativa (el Ayuntamiento en teoría ingresaba un dinero por el canon aplicado a las empresas que los gestionaran) de nuevos aparcamientos volvió a figurar en las cuentas de 2015 (12,5 millones), junto a la explotación del criticado ‘parking’ del Hípico (11,7 millones), que dejó a medio hacer el gobierno municipal de PSOE e IU.

Aunque la innovación contable fueron por entonces son los restaurantes y su concesión administrativa: dos en el ‘parking’ del Bulevar (que dejarían 9,1 millones), otro en el del Hípico (815.000) y un cuarto en otro terreno (520.000). Más un nuevo quiosco-bar en el Parque de la Concordia (6,2 millones), etcétera.

Todo hacía pensar que el año pasado acabaría la ingeniería contable de la última década. El Ministerio de Hacienda, en un informe «previo y vinculante» sobre el presupuesto jienense de 2015, recordó que el Ayuntamiento se había acogido al Real Decreto-ley 8/2013, de 28 de junio, de medidas urgentes contra la morosidad y de apoyo financiero. Decreto que le permitió al Consistorio relajar las condiciones de devolución de los 253 millones de euros prestados para los planes de pago a proveedores, y obtener liquidez mediante el anticipo de la PIE.

El Ministerio dudaba que el Ayuntamiento fuera a ingresar los 60 millones que había presupuestado, por lo que le instó a que declarara la «no disponibilidad de créditos de gastos corrientes» por esa misma cantidad. Pero tampoco lo hizo y el déficit se volvió a generar, igual que en este 2016, pues se prorrogó el presupuesto de 2015. Y todo ello pese a los reiterados avisos del interventor, a los que el gobierno local de turno contestaba invariable que los suyos eran unos presupuestos «realistas».