Ideal

EL MORTERO

El arpa incandescente

Juan Olivares González, acaba de publicar 'El arpa incandescente', cuarto poemario del escritor de 69 años nacido en Navas de San Juan, maestro de enseñanza primaria hasta su jubilación en 2.007 y amplio recorrido en el mundo de las letras.

En este cuarto libro, que llega tres años después de su anterior obra 'Bajo la piel ceniza', Olivares vuelve a mostrarse como un poeta hondo, reflexivo, íntimo, con poemas de calado, versos vestidos de honestidad, desprendidos de ropajes superfluos.

Determinado por el paso del tiempo, que él contempla desde la serenidad y también desde la angustia, en sus versos se manifiesta con elegancia expresiva, ironía, aplomo, rigor métrico, cuidado formal, un bálsamo para los sentidos, un azote para la gastada sensibilidad de la conciencia.

Manifiesta en el prólogo su buen amigo, el escritor Rodríguez Oquendo, que «un buen libro de poemas nos reconcilia con el mundo». Acierta plenamente, que los versos de Juan Olivares van directos al corazón, captan en toda su crudeza el sentimiento efímero de la vida, la desesperanza de la muerte. El poema 'La edad apacible' acaba con estos cinco versos: «la intuías, la sabias cercana, / la esperabas y la has reconocido: / es la desgarrada y apacible edad que, / definitivamente, / no tiene retorno».

En estos 51 poemas el lírico de Navas de San Juan mantiene una permanente lucha contra la renuncia y el olvido, clama cercanía, busca más allá de la palabra hasta encontrarse con la parte más pura del ser humano. Y ahí surge el amor al sur, a Jaén, a su tierra, los olivos: «Cubiertos por la nieve, / los olivos parecen / frágiles esculturas / que se inclinan llorando / hacia la tierra blanca. / Corazón resguardado / entre tupidas ramas / que soportan ligeras / el pesado algodón, / los olivos adquieren / nuevas formas: / se mueven, / se acercan, se repliegan, / se abren o se alargan. / Y juegan como niños, / libres, alborozados, / este día de nieve. / Juegan y se divierten. / Y susurran al viento / y, entre ellos, se hablan».

Playa de Ákaba, nombre del sello editorial del escritor Lorenzo Silva, es la responsable de la publicación de este poemario con sonido a música de arpa del autor jienense. Editorial valiente que no tiene dificultad en transitar por el desierto hasta dar con autores de talento, en Juan Olivares ha encontrado a un poeta que emociona, que transmite, estimula a la meditación, invita a la reflexión más profunda. Su poesía nos hace despertar sentimientos como el amor, la soledad, la tristeza y hasta el miedo, de ahí su importancia para el lector. Labor impagable la de este poeta y la de todo poeta porque, como sentenció en su día Gerardo Diego: «El día que se acaben las palabras / ¿qué va a ser de nosotros?»

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