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Recogen firmas para que Granada y Jaén sellen la paz

Copia del boletín oficial del cantón granadino con fecha del 3 de agosto.
Copia del boletín oficial del cantón granadino con fecha del 3 de agosto.
  • Una iniciativa en Change pide que se rubrique el tratado que formalizaría el final de la guerra declarada entre ambos cantones hace 143 años

Granada y Jaén están en guerra. No, no es ninguna ficción. Lo están formalmente desde hace 143 años. Desde que ambas capitales, constituidas como cantones, iniciaron un enfrentamiento por desacuerdos fronterizos, liberando incluso una partida para adquirir armamento en el extranjero para defenderse de los vecinos. Aquello quedó en nada. Pero la declaración existió y formalmente la 'conflagración' aún no ha terminado. Se trata, sin lugar a dudas, de un episodio estrambótico de la Historia de Andalucía.

Pero también hay quien considera que es una magnífica oportunidad para reivindicar la cultura de la paz. Tanto es así que un señor llamado Eduardo Smith ha iniciado una recogida de firmas en Change para que los alcaldes de ambas ciudades, Francisco Cuenca (Granada) y Javier Márquez (Jaén), promuevan una ceremonia para sellar la concordia que ya existe, de facto, entre ambos municipios.

Cincuenta firmas

Según aparece en el argumentario de la suscripción en Change, que ya cuenta con más de cincuenta adhesiones, las 'hostilidades' se iniciaron en el verano de 1873. «Es una de las muchas decisiones extrañas que adoptaron nuestros antepasados durante el convulso sexenio revolucionario, más concretamente durante la Primera República», dice Smith, quien explica que «a finales del siglo XIX una treintena de provincias, ciudades y pueblos se autoproclamaron como repúblicas independientes». La contienda entre Jaén y Granada se originó por desavenencias respecto a los límites geográficos. Empezó cuando el Comité de Salud, erigido en gobierno de la República Cantonal de Granada -un 'país' que duró veintidós días-, declaró la guerra a Jaén.

El presidente de la República española, Emilio Castelar, dejó constancia de los hechos en sus memorias. «Tratábase de dividir nuestra patria en mil porciones, semejantes a las que siguieron a la caída del Califato de Córdoba», dice Castelar, quien agrega que «de provincias llegaban las ideas más extrañas y los principios más descabellados. Jaén se apercibía a una guerra con Granada». Según se recoge en Change, el 12 de agosto de 1873 las tropas del general Pavía llegaron a Loja y Granada, una vez que acabaron con los cantones de Sevilla y Cádiz.

«Finalizaba la aventura independentista, pero sin cerrarse la herida del conflicto fratricida», comenta Eduardo Smith. «La paz es un derecho del que somos titulares todas las personas, grupos y pueblos, pero también es un valor que debe regir en las relaciones internacionales», concluye el promotor de esta iniciativa.