Ideal

Un pantano lleno de tontos

Mucho habrá leído, visto y oído ya sobre el ‘Trumpazo’. Todo hecho inesperado e indeseado genera ganas de saber, de buscar explicaciones, y más en usted, lector de prensa, con inquietudes por encima de la media. Me va a permitir que le recomiende un artículo del conocido cineasta estadounidense Michael Moore, sobre las cinco razones de la victoria de Trump. Su interés añadido es que lo escribió en julio pasado. Este es un resumen (el texto está en Internet): ‘1. El Brexit del medio oeste de EE UU’. Pronostica la victoria del magnate en cuatro estados junto a los Grandes Lagos (Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, que a la postre fueron los que decidieron), un cordón industrial maltratado por la deslocalización de empresas, «chimeneas esparcidas en el esqueleto de lo que antes llamábamos clase media» y donde Trump prometió empleo y habló de castigar a Ford con impuestos del 35% en los coches que importara, y a Apple de obligarle a dejar de fabricar en China. ‘2. Trump, último bastión de los hombres blancos enfadados’, que ven cómo después de un negro les puede gobernar una mujer, cuando ellos siempre han tenido el poder. ‘3. El problema de Hillary’, su falta de carisma, que ni emociona ni transmite y que representa a la política tradicional, a los políticos de toda la vida, al ‘establishment’. ‘4. El voto deprimido de Sanders’, el rival de Clinton en las primarias demócratas. Muchos de sus entusiastas partidarios se quedarían en casa, en especial los jóvenes, auguró. ‘5. El efecto Jesse Ventura’, un exluchador profesional, un ‘offsider’ que fue elegido gobernador por el simple hecho de que iba contra «un sistema político enfermo». «Y es lo que va a pasar con Trump», predijo Moore. Y pasó.

Muchas de estas claves son específicas de EE UU y otras son comunes en la política occidental actual, con estos nuevos ‘antisistema’ y las inoperantes viejas formas de quienes sólo piensan en el ciudadano a la hora de pedirle el voto.

Ejemplos hay. Salvando las distancias, estos días tenemos en Jaén un pantano acabado el año pasado. ¡Veinte años después! de cansinos anuncios, presupuestos, fotos, tiras y aflojas. Veinte. Ahora la presa de Siles, concebida para riego sobre todo, está llena pero no sirve para nada porque no hicieron las tuberías, con el peregrino argumento de que los regantes no han dicho hacia dónde las querían. Y todo ello con dinero público. Nos toman el pelo. Piensan que el pantano, más que de agua, está lleno de tontos.