Ideal

Desatranque de tuberías y fosas sépticas

Distendida reunión de la delegada de la Junta y el alcalde, hace unos días en la alcaldía.
Distendida reunión de la delegada de la Junta y el alcalde, hace unos días en la alcaldía. / LAURA VELASCO
  • LA TREPOLINA

  • La capital y su Ayuntamiento siguen teniendo muchos problemas, pero el gobierno municipal parece vivir un momento de alivio una vez que tiene Gobierno amigo en Madrid, que los concejales no adscritos han vuelto a apoyarle y que alcanzó acuerdos con la Junta de Andalucía para desatrancar proyectos que ya huelen mal como el IES del APA III o la sede del Conservatorio Superior

Hillary o Trump, Susana o Pedro, Soraya o Cospedal, Chenoa o Bisbal. Días de cobras y pitones. El Ayuntamiento y la Junta de Andalucía vienen quitándose la cara periódicamente, aunque la llegada a la alcaldía del más pragmático Javier 'Cuqui' Márquez allá por San Andrés del año pasado suavizó ese atranque institucional. Y aunque la oposición en bloque le hizo la 'cobra' un tórrido día de agosto no aprobándole el crédito para pagar las indemnizaciones de las sentencias judiciales, el burgomaestre de la capital ha sacado este otoño fuerzas de flaqueza, que se dice, y asido a los cuernos 'mortales' de la ruina municipal se ha marcado, al alimón con la hábil delegada del Gobierno andaluz, una faena de acuerdos mirando al tendido, que el regidor pidió que se hiciera público el encuentro con el tentador botín, a tres días del debate sobre el estado de la ciudad: acuerdos para el cantoso retraso en el Conservatorio Superior de Música, para el prehistórico Museo Íbero y su 'prehistórica' cesión de suelo y para un instituto del casco histórico (APA III) que se proyectó en el siglo pasado.

Y Ana Cobo, penélope que teje y desteje sin hacer mucho ruido en los pasillos silentes de la plaza de las Batallas para soliviantar lo justo a los adversarios internos, esos que torcieron el gesto por su visita a la alcaldía, viendo peligrar desde Sevilla las sempiternas partidas para tales proyectos, se armó de valor, y de similar responsabilidad, y logró cerrar acuerdos en un santiamén, 'cinco minutos' antes de que la Junta cerrara sus presupuestos para 2017, demostrando ambos que en una sentada el artificio desvergonzado de años de tiras y aflojas y que la política es el arte de lo posible, con la única condición de que los políticos quieran que lo sea.

El alcalde ya dejó dicho en sus primeras entrevistas como tal que su perfil menos ideológico, más gatuno, podía ser adecuado a estos tiempos de diálogo, pacto y acuerdo. Aquello que decía Deng Xiao Ping de que da igual el color del gato pues lo importante es que cace ratones, y que luego hizo suyo Felipe González, aunque ello sirva también de aviso de hasta donde se puede llegar desprovisto de ideología.

Que el gato cace ratones

El pragmatismo del alcalde le aleja del ala más purista de su partido, como se ha visto a lo largo de estos once meses y pico. Pero le va bien este reparto de tareas que tiene la virtud además de evitar trayectorias de colisión. Los concejales Miguel Contreras y Reyes Chamorro 'disparan' desde la tribuna municipal, y José Enrique Fernández de Moya sigue en sus mudanzas madrileñas, en expectativa de destino de alguna secretaría de Estado o dirección general, como la de la Policía, se escucha, de la mano del nuevo ministro amigo Zoido, aunque la verdad es que se oye de todo.

Márquez mientras sigue a lo suyo, que bastante tiene, y se apoya en su núcleo duro, sobre todo en Rosa Cárdenas, concejala de los Servicios Técnicos e IMEFE, y en Manuel Bonilla, el contable, incorporación suya al equipo de gobierno y pieza clave. Bonilla ha recuperado el color, curiosamente desde que se acabaron las vacaciones de verano, de las que regresó con la urgencia de dónde llevar la basura y alcanzó un acuerdo con la Diputación. La segunda tarea fue sacar adelante, en el pasado pleno, el oxígeno necesario para poder acabar el año, en forma de crédito de 14 millones, para lo cual se ha vuelto a ganar la confianza de los ciclotímicos concejales no adscritos (ex de Ciudadanos), y en particular de Iván Martínez, con reuniones vis a vis.

Y en los últimos días, el hábil contable presentó, contrarreloj, una vez que ya había Gobierno amigo en Madrid, el acuerdo económico y financiero al que está obligado por su ruina. Y, loados sean los dioses, anunció para esta semana el borrador de los presupuestos de 2017, incluyendo en los mismos ingresos de los fondos europeos DUSI que aún no han solicitado y por tanto aún no concedidos, lo que demuestra que aparte del color, el concejal de Hacienda ha recuperado un optimismo y que alto tiene apalabrado para que lleguen a Jaén los DUSI.

Y también ha recuperado el optimismo el primer edil, al que se vio relajado en el último pleno, hipotenso, salvo el descabello cuando ya moría el debate. Y muy sintomática fue su cita literaria cervantina sobre que quien más pierde es quien pierde el valor, y que él no lo ha perdido, dijo, aunque vivió un momento de fuerte bajón este verano. O la cita a su concejala de Educación y Cultura, Paqui Molina, que un día le dijo «tú no te preocupes que nunca pasa nada».

Pero sí pasa. Basta con mirar a la ciudad y no sólo a las terrazas llenas de los bares. La semana pasada, sin ir más lejos, pasó que Endesa cortó la luz de las instalaciones deportivas por impago municipal.

Sí pasa, aunque se logre pagar las nóminas y mantener abierto el Ayuntamiento. Pero también pasan las etapas y ahora parece instaurado un nuevo tiempo: hay Gobierno, los no adscritos prestan apoyo local, a Bonilla le ha vuelto el color, Chenoa y Bisbal se han reencontrado y hasta llueve de verdad y se han limpiado las calles y se han desatrancado, aunque sea un poco, las cañerías fétidas de la política local.