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«Perdí todos mis recuerdos y tuve que empezar una nueva vida»

Antonia Ortiz, natural de Navas de San Juan y autora del libro 'Desde que puedo recordar'.
Antonia Ortiz, natural de Navas de San Juan y autora del libro 'Desde que puedo recordar'. / A. O.
  • Antonia Ortiz Clavijo, Autora del libro 'Desde que puedo recordar'

  • Tenía 23 años cuando tras un accidente de tráfico perdió la memoria. 16 años después, esta navera plasma en un libro el proceso de reinventarse a sí misma

La realidad, en muchos casos, supera la ficción. Y este es uno de ellos. Es la mezcla de las películas 'Todos los días de mi vida' y '50 primeras citas'. Antonia Ortiz (Navas de San Juan, 1977) es una luchadora que, tras olvidarlo absolutamente todo después de un accidente de tráfico, decide -no sin obstáculos- volver a empezar. Volver a conocer a su gente, su hogar, su entorno más cercano. En definitiva, volver a vivir. Y ahora, lo plasma en un libro autobiográfico: 'Desde que puedo recordar'.

-¿Cómo fue el accidente que te cambió la vida?

-Estábamos en el coche, parados en la carretera para girar a la izquierda en un cruce cuando un vehículo nos dio por detrás a 150 kilómetros por hora. Íbamos mi marido, una pareja de amigos y yo. Mi marido se rompió un pómulo, el otro chico se hizo una herida con el cinturón y la chica salió disparada y se hizo algunos arañazos. Yo fui la que salió peor parada, salí disparada y me encontraron a 20 metros. Me estaba tragando la lengua y mi marido me ayudó mientras vino la ambulancia. Mi diagnóstico fue un traumatismo craneoencefálico severo, además de una triple factura en fémur y clavícula.

-¿Cuál es tu último recuerdo?

-Mis recuerdos empiezan en el hospital, donde permanecí dos meses en coma. Estaba totalmente desubicada, no entendía nada ni conocía a nadie: ni a mi familia ni a mi marido ni a nadie.

A partir de ahí tuve que empezar una nueva vida, me reinventé a mí misma. Al principio fue muy duro porque pensaba que todo el mundo me engañaba, eran desconocidos. También estaba desorientada después de tanto tiempo sedada, incluso veía cosas que no había. Aún así, mi entorno me trató con mucho cariño y paciencia.

-¿Qué tratamiento seguiste después?

-Muchos ejercicios psicológicos para tratar de ubicarme en mi vida. Aún así, siempre me dijeron que sería incapaz de recuperar la memoria y a día de hoy no la he recuperado. Los médicos dijeron que era un mecanismo de defensa del subconsciente y con el daño de mi lóbulo temporal derecho no habría esperanza de recuperar los recuerdos. Me recomendaron la hipnosis y cosas así, pero a día de hoy prefiero no hacer nada de eso. Ya no tengo tanta curiosidad como antes, que vivía en un sinvivir de preguntas.

Y es que no sólo fue la memoria a largo plazo, también la de corto plazo. Las cosas se me olvidaban a los cinco minutos y así estuve más de dos años, sin ser capaz de retener lo que me habían dicho unos minutos antes.

Pasé una temporada en casa de mis padres con mi marido, porque los necesitaba para todo. Mi gran salvación fue el hijo que tuve después, a partir de lo cuál me vine a mi casa con mi marido. No tenía por quién vivir, no conocía a nadie y pensé que tenía que centrarme en algo que me hiciese luchar cada día. Él ha sido lo mejor que me podía pasar, aunque no ha sido fácil. Cuando di a luz tenía que apuntarlo todo: cuando le daba el pecho, cuando le cambiaba los pañales... todo. Pero para mí fue un tratamiento, poco a poco mejoró mi memoria a corto plazo hasta que ya no tenía que apuntar las cosas. De todas formas, después de 16 años aún sigo teniendo problemas de memoria.

Mi hijo ha sido el impulso de mi vida nueva. Ha sido difícil, porque me decían que no podría tenerlo. Al romperme el fémur por la cabeza, que es lo que entra por la cadera, podía afectar a la bolsa del feto, tenía muchas limitaciones. Además, cuando iba a la consulta le preguntaba lo mismo varias veces a los médicos y les preocupaba como irían las cosas con el niño, pero al final salió todo bien.

-¿Cómo ha vivido este proceso su entorno?

-Mi marido lo pasó fatal, al principio yo estaba muy distante. Y cómo no iba a estarlo, ¡no le conocía de nada! (risas). Con su cariño y mimos me enamoró de nuevo. Tuvo muchos problemas psicológicos, no daba crédito. Después del accidente se convirtió en mi disco duro, hablándome constantemente de mí y contándome cosas de mi vida anterior.

En cuanto a mi familia, lloraban muchos al verme perdida. Yo no quería ni hablar con ellos pero sí que tenía muchas ganas de vivir y eso me ha hecho salir adelante. Descubrir cosas, conocer gente, que me hablaran de mí... quería saber toda la información que pudieran darme. Me he encontrado con amigos que me conocían antes del accidente y les pregunto cosas de mi yo anterior, de qué hablaba, que me ponía, cómo era... me encanta que me cuenten cosas. Mis amigos también lo han pasado mal pero han tirado mucho de mí, sacándome de casa y hablándome de mí.

Como curiosidad puedo decirte también que no me gustó nada la ropa que encontré en mi armario cuando llegué a casa, de hecho no he vuelto a ponérmela. Pensaba en tercera persona, ¿cómo podía vestir así? (risas).

-En el ámbito laboral, ¿a qué se dedicaba? ¿Qué hace ahora?

-Trabajaba en un hotel en Menorca de camarera, me iba para la temporada de marzo a octubre. El accidente fue el día 29 de marzo de 2002 y a los días tenía el billete para volver a Menorca.

Me dieron la invalidez porque tengo muchas limitaciones físicas y sobre todo psicológicas. Ahora colaboro con la Asociación para el estudio de la lesión medular espinar (Aesleme), la Asociación de daño cerebral adquirido de Jaén (Adacea) y la asociación STOP accidentes dando charlas. A raíz de colaborar con ellos y de presentar el libro me he enterado de que hay muchos casos de personas que están como yo o peor a raíz de accidentes de tráfico, ictus, etc.

El libro, una terapia

-Hábleme de su libro. ¿Cómo ha sido la experiencia de escribirlo? ¿Cuál ha sido el resultado?

-El libro ha sido toda una terapia. Cuando iba escribiendo capítulos me venían flashes, recuerdos posteriores al accidente como las palabras que me decían mis familiares a la salida del hospital, que se quedaron en mi memoria porque eran importantes para mí. Lo he estado escribiendo durante un año y medio y sólo puedo aconsejar a todos los que hayan pasado por lo mismo que yo o por cualquier otra enfermedad que escriban, que es una forma de pasar página y archivar todo lo malo para cambiar de ciclo.

-¿Cómo ha sido para su familia conocer de cerca su perspectiva de lo que pasó?

-Ha sido muy bueno. A la gente le ha encantado ver desde dentro la historia, cambia mucho. No paro de recibir mensajes de enhorabuena. A mi madre y a mi marido les dedico algunos capítulos y les ha emocionado. A ellos también les cambió la vida y les inundó un sentimiento de dolor, por eso quería plasmar en el libro que la vida puede cambiarte de un día para otro. Yo he tenido mucha suerte de rehacerla.

-¿Qué espera conseguir con el libro?

-Parte de lo recaudado va destinado a asociaciones de accidentes de tráfico porque es donde quiero que llegue mi libro. Quiero que ayude a los que estén pasando por lo mismo, para darles mi apoyo y decirles que se puede salir adelante sean cuales sean las secuelas físicas o mentales. Hay que marcarse metas, es una manera de mantener un punto de orientación. En mi caso han sido mi hijo y este libro, fundamental para mí porque pensaba que lo tenía superado y cuando escribía veía que las heridas estaban ahí.

Empecé a escribirlo porque los que seguían mi blog (bajo el título 'yderepente...otravida') me pedían que les contara más cosas y subiera más post, lo que me hizo saber que mi historia tenía que ser leída.