Ideal

Paso a dos

Zhivago municipal

«A mí, mientras los bancos me fíen...», me dijo una vez un concejal con mando en plaza. Y vaya si prestaban. El Ayuntamiento de Jaén ya debía lo suyo a bancos y proveedores, pero el ladrillo llenaba de liquidez las arcas y la plantilla municipal se duplicó para que media ciudad tuviera algo que agradecer. Y como incluso entonces faltaba dinero, se vendió el suelo. Y cuando se acabó, se vendió el suelo futuro del ‘primer’ PGOU mediante convenios urbanísticos. Y préstamos y más préstamos bancarios. Y llegó la etapa ‘keynesiana’ para combatir la crisis con obras públicas de los Planes E estatales y los Proteja autonómicos, pero como había que cofinanciar una parte y ya no había ladrillo, ahí se quedaron. Y los bancos empezaron a ponerse muy malitos y ya no fiaban, ni al concejal ni al alcalde ni al sursum corda. Y como habíamos vendido ya hasta las joyas de la abuela y privatizado los servicios municipales más jugosos, los bancos, salvo uno, ya no se fiaban del Ayuntamiento de Jaén.

Entonces vino el Estado y con su aval nos prestaron, eso sí, al doble de los intereses del mercado, 254 millones para pagarle a los proveedores y que el Ayuntamiento pudiera seguir abierto, que cuando hay hambre no hay pan duro, aunque fuera muy duro y trajera el doble de hambre. Tanto que ni pudimos pagar los intereses del préstamo y el Estado nos recortó la ‘paga’, y ahora pedimos un crédito un mes sí, otro no. Y como eso es un sinvivir, el Ayuntamiento anuncia un macrocrédito de 130 millones para pagar en 2056 y mientras ir tirando, ¿cuánto?, tres años, porque todos reconocen un déficit estructural de 30-40 millones anuales. Así que, acabaremos este mandato como sea, como hemos hecho hasta ahora, y el siguiente, que arree.

En lugar de hacer causa común con otros ayuntamientos maltrechos, de empujar con la FEMP o de aprovechar la debilidad del Gobierno en ciernes, este gobierno municipal va a hacer lo que el resto: pedir pan duro para hoy y el que venga detrás, que arree.

Y no esperen milagros con 130 millones, que casi todo se irá en pagar nóminas, intereses de préstamos anteriores y sentencias judiciales de los proveedores hartos de esperar. Y mientras, los servicios municipales seguirán su lenta pero inexorable pauperización, en un proceso de cronificación de la pobreza.

Decía Pasternak en su ‘Doctor Zhivago’ que la historia, en tiempo real, no se ve. Como la hierba no se ve crecer. Como este empobrecimiento municipal al que ya, de hecho, nos hemos acostumbrado.