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Juan David Blanco posa con el traje de esgrima y la espada.
Juan David Blanco posa con el traje de esgrima y la espada.

El encanto del deporte con espada

  • DE PROFESIÓN... PROFESOR DE ESGRIMA

  • Aunque cada vez se está conociendo y practicando más, Juan David lamenta que la esgrima no goce de la popularidad que se merece

Amante incansable del deporte, Juan David Blanco siempre ha practicado alguna actividad física y le ha gustado, si tenía oportunidad, ir descubriendo algunas nuevas. Es justo lo que le pasó hace ocho años cuando tuvo conocimiento de que en Mengíbar impartían un curso de esgrima. «Eran seis horas todas las tardes durante tres meses, muy intenso, pero de entrada me gustó la idea y conforme lo fui descubriendo, cada vez me gustaba más». Fue así, casi sin pensarlo, como se sacó primero el nivel 0 y luego 1 (aún le queda por alcanzar el maestro, que es el máximo) de esgrima y como quedó enganchado para siempre a una práctica deportiva que, pese al desconocimiento generalizado que existe en torno a ella, considera que sólo aporta ventajas.

De tal forma, una vez que tenía cierta base, Juan David tuvo oportunidad de dar clases en un colegio y poco después, en el año 2010, fundó el Club de Esgrima de Jaén, del cual es presidente y entrenador. «Empezamos 5 en el club y ahora ya vamos por 30 y también se creó una Escuela Municipal de Esgrima a través del Ayuntamiento que tiene cada vez más demanda», explica Blanco, que añade que fue así como empezó a generalizarse la práctica de este deporte en la capital jienense.

Y todo esto lo hacía compaginándolo al mismo tiempo con su otro trabajo, el que ha tenido toda la vida, el de agente inmobiliario. «Trabajé durante muchos años en una inmobiliaria, luego me hice autónomo y monté un negocio por mi cuenta con otro socio y hemos conseguido sobrevivir a la crisis que no es poco», señala este jienense que reconoce que, aunque su principal fuente de ingresos venga de la inmobiliaria, es la esgrima su verdadera pasión y lo que le reconforta gratamente al final del día. «Realmente, con la esgrima apenas gano de dinero porque lo que se saca de inscripciones en el club, al final es para reinvertirlo, pero sí que lo considero mi segundo trabajo y es lo que me apasiona», dice.

Pero, ¿qué es lo que tiene la esgrima que gusta tanto? Juan David asegura que, «aunque parezca que no es un deporte de trabajo físico, sí que lo es, y además menos agresivo que el fútbol o el baloncesto, por ejemplo, a pesar de que veamos una espada de por medio». En general, señala, «es un deporte muy noble en el que si alguien te hace daño sin querer te pide perdón, no como en otro tipo de competiciones». Además, añade, es el único deporte olímpico de origen español, «aunque siempre se le den importancia, y subvenciones, a otro tipo de actividades».

Competición en Jaén

No obstante, y a pesar de esas dificultades y de la falta de promoción, este profesor de esgrima asegura que poco a poco se van haciendo avances. Así, los próximos días 12 y 13 de noviembre, Jaén va a acoger la tercera competición valedera para el ranking andaluz y en la que participarán entre 200 y 250 tiradores (es el nombre que se les da a quienes practican la esgrima). Tendrá lugar en La Salobreja y, para quien no haya visto nunca este tipo de competiciones, Blanco asegura que es todo un espectáculo. «La gente que va por primera vez se sorprende desde el principio, no saben que es un traje que se ilumina en el momento en que la espada de toca, por ejemplo, ni que haya tanta gente que lo practique».

Gente entre la que se encuentran tanto chicos como chicas, y de todas las edades. «Tenemos desde niños de 7 u 8 años, que es la edad recomendada para empezar, hasta un señor de 72 años, que está encantado y que, aunque hace ejercicios adaptados a su edad, se siente fenomenal porque al final es que trabajas todos los músculos del cuerpo», subraya el profesor.

Y desde que dio comienzo la escuela municipal, asegura que han sido varios los logros conseguidos: un tercer puesto, una medalla de oro y varios reconocimientos que, sin duda, alegran mucho a quien los consigue pero también a la persona que los entrena. «La mayor satisfacción es ver que la gente está contenta, que hace avances cada día, que se pone metas y las consigue, entonces das por bien empleado todo el tiempo que le dedicas a esto», manifiesta Juan David, que dedica dos tardes a la semana a la esgrima y también la mayoría de los sábados. «Llegas a casa cansado, pero recompensa muchísimo ver lo ilusionados que están los alumno», recalca.

Además, lo mejor de este deporte, asegura, es que «aunque a todo el mundo le gusta ser el mejor, si no ganas tampoco pasa nada, en otros deportes eso es una catástrofe, pero aquí no», manifiesta quien en su día estuvo también compitiendo pero decidió finalmente que su lugar estaba enseñando a otros. «Es donde más realizado me encuentro», apostilla Juan David, que, no obstante, asegura que tira de vez en cuando para quitarse el gusanillo.

Lo único malo que para él tiene la esgrima es que no puede dedicarle todo el tiempo que le gustaría. «No vivo exclusivamente de esto y por tanto me faltan horas para ayudar a más gente y avanzar más, ojalá me dedicara solamente a la esgrima, sería un sueño, pero hoy en día es complicado, ya me siento afortunado de poder compaginarlo con mi otro trabajo», dice.

De las distintas modalidades que hay de esgrima, en Jaén, tanto en el club como en la escuela municipal practican la de la espada. «Las otras dos son sable y florete, pero yo elegí la espada porque me parece más real, puntúas cada vez que toques cualquier parte del cuerpo del contrincante, a diferencia de las otras que va por zonas concretas», manifiesta Juan David Blanco, un apasionado de la careta, la espada y el traje de esgrima, el conjunto necesario para poder competir.